Somos el criterio de los demás – The Insider

La relación entre los medios y las grandes empresas. Tema que por algunos es considerado como paranoia y por otros una denuncia constante.

Una película basada en hechos reales como es “The Insider” demuestra hasta donde puede llegar la influencia de las empresas en los medios de comunicación. Nos encontramos ante una película que denuncia como actúan los lobbies en interés propio, coartando la libertad de los profesionales de la comunicación y no solamente bajo amenazas económicas.

La película esta escrita desde la vivencia de un reportero de la famosa cadena CBS, el cual en su programa llamado “60 minutos” (programa que ha sido adaptado a nivel internacional) pretende sacar a la luz las declaraciones de un ex responsable de una empresa de tabaco los efectos adversos de la nicotina que habían sido anteriormente denunciados sin éxito.

El tema es de interés publico general, siendo además un tema sanitario, lo que lo hace mucho mas importante para la sociedad. Bergman no tiene dudas de realizar el reportaje y una vez resuelta la coyuntura legal a la que se enfrentan (haciendo una declaración como testigo) esta seguro de la grabación. La problemática principal fue que la dirección de la cadena para la que trabaja le rechaza el programa alegando que se estaba produciendo una injerencia torticera*, y le obliga a omitir la entrevista a Wigan.

Bergman, no dispuesto a que su trabajo quede en papel mojado, investiga a su cadena y entiende que la razón por la que se ha impedido realizar libremente su trabajo es empresarial, ya que la CBS estaba en proceso de venta y una denuncia por parte de la compañía tabacalera podría poner en peligro dicha transacción. El, es un fiel defensor de la perspectiva del interés publico pero entiende que la perspectiva económico-industrial ha vencido la batalla. Un momento de la película muy interesante es en el que una de las directivas de la empresa dice que los criterios deben de ser más estrictos que los de cualquiera, porque somos el criterio de todos los demás.

Una afirmación que da mucho para reflexionar sobre el poder y la necesidad de un buen código de conducta a la hora de ejercer una profesión como es la de la información, pero que tristemente muy pocos (a mi parecer) cumplen.

Queda claro entonces (ya que se basa en una película cuyos hechos sucedieron) que “Los contenidos de un medio siempre reflejan los intereses de quienes lo financian”. Y esto fue por lo que Bergman dimitió una vez se proyecto su trabajo. Entendió que el apoyo que el necesitaba para ejecutar bien su trabajo no era el suficiente, y sin tener claro que al próximo que tuviese un motivo de denuncia no le iba a poder asegurar un trato justo, cerro su paso por la cadena.

Si nos embarcamos en el temario con el que relacionamos este largometraje, encontramos con que en el caso a tratar el “Eje de las tecnologías” fue el culpable de que la intención del periodista no se pudiera llevar a cabo. Es decir, tanto el mensaje (cargado de polémica y problemático para algunos) como la distribución (la CBS prefería no emitirlo por intereses propios) fue la casuística que dio problemas dentro de lo que conocemos como el eje de la comunicación.

El conflicto de intereses también se hace patente en la competencia del sector informativo, ya que el New York Times tiene interés en desprestigiar al científico acusándole de actos que no tenían relación alguna con lo que se estaba tratando. Por otra parte el Washington Post accede al sumario de las declaraciones y denuncia la situación.

Como explica el temario, las estructuras mediáticas están sometidas a unas fuerzas generales que actúan en todo el mercado. En mi opinión hay sectores que aun no consiguiendo la independencia total de otros sectores, no les afecta tanto las variaciones de otros mercados. No sucede así en el de la información, ya que el poder de el sector de la comunicación (aunque a veces no lo creamos) es muy poderoso y aunque debería de ser completamente independiente todos sabemos que no es así. Esto esta muy bien expuesto en esta película y así lo explican en reiteradas ocasiones en las reuniones que mantiene el periodista con los directivos.

Teniendo en cuenta la diferenciación entre países, Estados Unidos goza de una reputación periodística muy importante pero queda plasmado en este y en otros muchos casos que esto no es así. El tener periodistas que pregunten, re pregunten y cuestionen la verdad es algo digno de alabar y no quito mérito a ello, pero el problema en este caso es el grado de concentración de poder a el que esta sometido este país. Además, es muy clara la posición ideológica de la mayoría de sus medios, algo que siempre se ha denunciado y que ha quedado aun mas claro después de las elecciones de este año.

Por último querría dejar claro que en todo el mundo encontraremos periodistas honestos, con ganas de dar voz y de luchar por cambiar las injusticias. Creo en el periodismo leal y honesto, y este periodista fue un buen ejemplo de ello. Tomando unas palabras de Ryszard Kapuscinski (Premio Príncipe de Asturias de Comunicación) querría afirmar que “Las malas personas no pueden ser buenos periodistas”, pero dejar claro que aun siendo buenas personas, no siempre se puede hacer un buen periodismo. Son unos cuantos los nombres que me vienen a la cabeza a la hora de pensar en periodistas que, por ir en contra de algún poderoso, se ha quedado sin lo mas poderoso que tiene un informador, el micrófono.

 

*Si dos personas tienen un contrato de confidencialidad, y una de ellas lo incumple, porque ha sido inducida a ello por una tercera parte, a esa tercera parte le pueden demandar por haber interferido.

wallace620Fotografia del periodista Mike Wallace.

Be Sociable, Share!