El cine como instrumento de propaganda: Casa Blanca

 

Título originalCasablancaAño1942Duración102 min.

País Estados Unidos

DirecciónMichael Curtiz

RepartoHumphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt,Sydney Greenstreet, Peter Lorre, S.Z. Sakall, Madeleine LeBeau, Dooley Wilson,Joy Page, John Qualen, Leonid Kinskey, Curt Bois, Ed Agresti, Marcel Dalio,Enrique Acosta, Louis V. Arco, Frank Arnold, Leon Belasco, Oliver BlakeProductora

Warner Bros. Pictures; Productor: Hal B. Wallis

 

Película "Casa Blanca"

Casa Blanca es de aquellas películas que han pasado a la historia, con un trasfondo político, socio-cultural e histórico… y casi sin quererlo también como una de las películas de románticas más emblemáticas.

El largometraje se contextualizada en la línea del tiempo, después del el bombardeo de Pearl Harbor en EEUU del 1941, y con una sutil carga política a lo largo de todo el film. Claramente posicionando de por si a EEUU como el país de la esperanza, el “sueño americano” al que todos quieren ir, huyendo de las injusticias de la guerra y acercándose a las oportunidades, mensaje que se repetirá a lo largo del largometraje.

La película ocurre en el Rick’s Café,  y es muy sencillo de identificar a los altos cargos alemanes, a los refugiados y aquellos que quedaron en un limbo burocrático por falta de papeles para viajar a EEUU.A este café que en realidad es más bar que cafetería, se amparan todas las victimas de la guerra, mezclando clases sociales y en un ambiente constantemente mezclado la ilegalidad con el glamour de la Europa derrotada y las nuevas corrientes musicales de EEUU. En el trabaja uno de los personajes más queridos y en lo personal mi favorito también, es el pianista afroamericano. Claro ejemplo de la diversidad cultural y la normalización de la aceptación de las etnias… absolutamente opuesto a la filosofía nazista.

piano_casablanca

Un punto importante de tensión en el film y un claro ejemplo de mensaje propagandístico: empieza con que un grupo de oficiales canta el himno nazi. Y Rick da orden a la banda de tocar la La Marsellaise. En un claro gesto dominante y de desafío, el resto del bar se le une en el canto. Los oficiales impotentes y en decadencia, no les queda más que ser testigos de escuchar al final de la canción: ¡vive la France! ¡vive la liberté!

El protagonista, al igual que EEUU se enfrenta a una encrucijada histórica: luchar por sus propios beneficios o hacer lo correcto aunque esto le perjudique. Es así como el protagonista decide ayudar a su amada a viajar a pesar de que no sea con él. Y EEUU decide luchar contra el Reich a pesar de que no esta a un océano de distancia… pero eso si… “siempre nos quedara Paris”. Aquella, frase que paso a la historia como la frase de amor idílico, cuando en realidad no solo representa a la nostalgia de tiempos mejores para estos dos amantes, sino también la nostalgia de una Francia bombardeada y en decadencia.

La película “Casa Blanca”, que desde su propio titulo podemos debelar las intenciones políticas, considerando que la ciudad donde ocurre este reencuentro amoroso es el embudo de Europa para viajar a EEUU, pero además lleva el mismo nombre que el palacio presidencial del gobierno de Estados Unidos. Sin lugar a duda un juego de palabras, que no fue dejado al azar por la Warner Brothers.

Be Sociable, Share!