Periodismo de datos con toque de ligereza

El periodismo de datos está creciendo en Latinoamérica, aunque en Ecuador (país donde resido) aún no existe un departamento como tal en los grandes medios de comunicación, hay ejemplos de este tipo de periodismo en otros países.

México es uno de ellos, el Diario El Universal -fundado en 1916- tiene una sala dedicada a los proyectos de investigación con bases de datos y minería. Uno de los reportajes que más me llamó la atención fue el de ‘Los muertos sin nombre’, una investigación sobre cuántos y a dónde van a parar los fallecidos de la Ciudad de México.

En los últimos años el país ha registrado un incremento en la violencia por la guerra contra el narcotráfico; sin embargo, la nota publicada por El Universal no está relacionada directamente con ese tema. Es más bien información sobre todo tipo de muertes que se han producido en la urbe, desde muertes naturales y atropellamientos, hasta homicidios. Lo que creo le hace interesante, ya que se sale del statu quo de hacer algo que diariamente está en coyuntura y aunque el tema principal no es la gran investigación o destapa corrupción, genera en el lector una sensación de incertidumbre de quién reclamará algún día aquellos cuerpos.

El Universal tuvo acceso a una base de datos en las que en 2106 filas se explican datos de los cadáveres (levantados de 2010 a 2015) como su género, el lugar donde fueron encontrados, la edad, el tipo de muerte, el sitio al que fueron trasladados, entre otros. La misma fue utilizada para explicar que más de 2.000 personas no han sido identificadas en ese lapso de tiempo en la capital mexicana.

Rescató que se basaron en la historia de una niña, que es parte de ese universo de datos, para relatar la nota y en la que se van integrando poco a pocos las cifras que obtuvieron. Es una nota de color (como se llama a aquellas que transmiten más que sensaciones), pero no queda en algo escueto de un relato más, sino que se fundamenta en datos que se entrelazan a la historia.

Los dos forman un engranaje, ya que usualmente el dato suele ser frío; e incluso, a veces mal colocado por el periodista con la intención de darle más ‘seriedad’ a su texto. Pero en este caso creo que tanto el relato como los datos formaron una buena fusión.

El reportaje está acompañado por otros textos, entrevistas que apelan al lado humano de quienes trabajan alrededor de la muerte como la historia del hombre que se hace cargo de los cuerpos que van a parar a la fosa común en un cementerio de CDMX, nuevamente el periodismo de color aparece en El Universal. Incluso, en la entrevista que le hacen al presidente del Tribunal Superior de Justicia se basa en la historia de la pequeña de dos años que fue encontrada en una maleta  y -que parece- fue la motivación de los reporteros Daniela Guazo y Eduardo Hernández para la realización de la investigación.

Los gráficos e infografías que acompañan el texto son legibles y describen cada una de las variables de la base de datos, el público con una mirada simple puede tranquilamente entenderlos y reconocer a dónde fueron el mayor número de NN (No Identificados por sus siglas en inglés). Sin embargo, al ser un reportaje que está colado en su página web podría haber sido complementado con vídeos, audios y un mayor número de fotografías.

Aunque El Universal es un periódico de corte serio, la historia que presentaron y la forma de contarla, en la que apelaron a la sensibilidad del lector, me parece que está más adaptada para un periódico popular. A pesar que El Universal no utilizó el sensacionalismo, como es común en lo popular para tratar el tema.

La lectura es ligera y aunque los datos no son la revelación de un acto oculto considero que el tema es llamativo, comprensible e interesante. Pero el reto en Latinoamérica en el periodismo de datos (aunque han habido casos) es contar temas más pesados con datos sin volverlos aburridos o tediosos.

Fotos: Internet

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