Encuesta “buena” versus encuesta “mala”

En los medios de comunicación los datos son, a la vez, irresistibles y fundamentales. Más allá de la opinión subjetiva de periodistas y usuarios, las informaciones estadísticas ofrecen al lector la sensación de encontrarse ante datos contundentes. Indiscutibles. Como si la presencia de los números consagrase absolutamente una tesis, convirtiéndola necesariamente en la verdad. Pero, muchas veces, las encuestas presentadas por los medios resultan aproximativas, tienen evidentes deficiencias en su metodología o, directamente, carecen de cualquier soporte científico. Sin embargo, muy a menudo, son presentadas como indicadores confiadas de la opinión pública.

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A continuación se hace referencia a dos diversas encuestas: una “buena”, identificada con la metodología adecuada y con una ficha técnica precisa; luego una “mala”, realizada a través de internet y que -más bien- podría ser considerada como un sondeo, aunque es presentada como “encuesta”.

En 4 de noviembre de 2018 el Periódico de Catalunya presentó una Encuesta Política de España, correspondiente al mes de octubre anterior, y llevada a cabo por el Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP). 

En un ejercicio de transparencia, El Periódico decidió publicar en abierto no sólo la ficha técnica del GESOP, sino también los microdatos y las tabulaciones detalladas correspondientes a los resultados. De una lectura general de la ficha técnica se pueden confirmar los detalles metodológicos que hacen de esta una encuesta confiable y sólida.

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Más allá de la técnica de aplicación de cuestionarios (entrevistas telefónicas asistidas por ordenador), que podría presentar ciertos problemas menores, el universo elegido que corresponde a la población (con derecho a voto) de 18 años y más en España es correcto. Si bien el número de entrevistas, un total de 911, podría parecer pequeño, el muestreo estratificado por autonomía y tamaño de municipio corrige esa posible deficiencia aumenta el nivel de certeza. Sobre todo porque se trata de una selección aleatoria de las personas a entrevistar, es decir la utilización del método más confiable.  Para evitar un desequilibrio, se determinaron cuotas cruzadas de sexo y edad, siguiendo la distribución real de la población objeto del estudio. Con estos parámetros, el error de la muestra fue establecido en un +/- 3,3% para un nivel de confianza del 95%.

Al revisar el documento de la metodología aplicada, se puede tener acceso también al cuestionario aplicado, que incluye preguntas directas con respuestas directas, además de varias preguntas de identificación del entrevistado, lo cual permite establecer una gran precisión en los detalles de la muestra.

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En segundo término, se presenta un simple sondeo a través de internet, en el cual los votos son emitidos por voluntad de los propios usuarios a través del propio sitio web del medio en cuestión y elige una opción genérica entre tres posibles. En este caso, se presente el ejemplo de una pregunta centrada en las posibilidades de un político de convertirse en candidato de un partido a la gubernatura del estado de Puebla, en México. Este es un ejemplo tangible de “encuesta mala” ya que no ofrece ni ficha técnica, ni soporte metodológico ni nada que se le parezca. En realidad sólo podría ser considerado con un sondeo sin valor científico.

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