Minuto por minuto, ¿periodismo imprescindible y caótico?

El periodismo es esencialmente parcial y acumulativo. Ningún reportaje es capaz de contener, en sí, todos los datos existentes con respecto a un asunto o suceso. Jamás una noticia podrá abarcar absolutamente todos los enfoques sobre un episodio. Para abrir una ventana válida sobre una realidad y mostrarla a sus lectores, el periodista se empeña (o debería empeñarse) en ofrecer un panorama variado. Es el desafío de presentar tantas miradas como sea posible sobre un hecho. Aspirando a que el propio relato sea lo bastante completo como para reflejar, con cierto rigor, la verdadera historia.

Con la irrupción del internet en la escena mundial, surgieron nuevas formas de contar historias, como el “periodismo iterativo”: Un ejercicio acumulativo de información que permite al lector-consumidor dar un seguimiento “en tiempo real” a un hecho noticioso, accediendo a textos constantemente actualizados, fotografías, gráficos y otros contenidos. En muchos medios es sinónimo de “minuto por minuto”, “cobertura en vivo” o “en tiempo real”.

Una poderosa herramienta a la hora de cubrir acontecimientos en constante evolución, como los desastres. Prácticamente los principales periódicos italianos activaron especiales “hilos informativos” para cubrir todas las instancias relacionadas con el trágico desplome del célebre Puente Morandi de Génova, el 14 de agosto de 2018. Como el diario La Stampa de Turín, que aclaraba (al final del reporte) que la noticia seguía completándose con la frase “aggiornamenti in corso” (actualización en curso).

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Cobertura minuto por minuto de los incendios en el sur de California del año 2017 en el sitio web del periódico “Los Ángeles Times”.

Prácticamente todos los grandes periódicos a nivel mundial utilizan a menudo el periodismo iterativo. Así, Los Angeles Times informó sobre los incendios en California en 2017, El País monitoreó con gran detalle el terremoto de ese mismo año en Italia y Noticias Caracol informó de una avalancha en Mocoa. Lo interesante es que otros medios menos conocidos pueden ofrecer informes iterativos muy profesionales, como el sitio web cubano Periodismo de Barrio y su seguimiento al paso del Huracán Irma por el país.

Además de esas coberturas “puntuales espontáneas” ya citadas, también pueden darse otras de tipo “puntual organizado”. Entre ellas las visitas de Estado a un país, como las realizadas por el Papa Francisco y Barack Obama a Cuba, reportadas así por Cuba Ahora y ACN. Algo similar ocurre con sucesos políticos, como la toma de posesión del nuevo presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, así transmitida por el diario La Jornada o el anuncio del gabinete del nuevo presidente chileno Sebastián Piñera en el sitio web Emol.

Otros acontecimientos tienen un inicio pero su final es variable e impredecible. Estos exigen coberturas “discontinuas organizadas” como la realizada por el diario italiano La Repubblica al Cónclave de 2013, que incluye una secuencia temporal en un recuadro especial. O la sección “Argentina Debate” del diario Clarin de Buenos Aires, que dio seguimiento no sólo al debate de los candidatos en si, sino también a la posibilidad o menos que tal debate se realizase en un país poco acostumbrado a los debates políticos.

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En un cuadro insertado, el diario italiano “La Repubblica” anuncia su “transmisión multimedia” en tiempo real sobre la elección del Papa Francisco en marzo de 2013.

La siguiente noticia resume el trabajo del diario mexicano El Informador ante las elecciones de 2018 en el país. Resulta interesante porque refiere el trabajo en dos “hilos” de información que resumieron, durante toda la jornada electoral, las incidencias de los comicios. A decir verdad, el concepto de “hilo informativo” nació hace muchas décadas en el seno de las agencias de noticias. Se podría identificar en ellas las precursoras del periodismo iterativo. Aún hoy, una parte de la información publicada en las coberturas iterativas de los sitios web de los medios procede de las agencias, que aún mantienen un formato de publicación de flash, adelantos y ampliaciones de información.

En América Latina numerosos periódicos dedican espacios importantes a las transmisiones deportivas en tiempo real. Incluso de partidos de ligas europeas como la española: El Universal de MéxicoLa República de Perú, El Popular de Perú, La Prensa de Honduras o AS de México.

También como coberturas “discontinuas organizadas” se pueden identificar seguimientos políticos interesantes realizados por The New York Times, como -por ejemplo- la sección Live Polls, encuestas en vivo de cara a las elecciones de 2018. Otro ejemplo muy atractivo de periodismo iterativo del diario neoyorquino fue la sección de comentarios de sus periodistas, quienes ofrecieron datos y breves análisis en tiempo real sobre los resultados que se iban verificando en los comicios de medio término.

El periódico británico The Guardian usa a menudo sus “Live” para una cobertura total a los temas del día, como el reciente sobre el Brexit. Seguimientos atemporales como el dado por el diario La Nación de Buenos Aires a la crisis venezolana pueden inscribirse en el tipo de coberturas “discontinuas espontáneas”, en un espíritu de alerta permanente.

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Los periodistas del diario “The New York Times” comentan en vivo y mediante una cobertura especial los resultados de las elecciones de 2018 en Estados Unidos.

Repasando todos estos ejemplos, resulta claro que el periodismo iterativo está ampliamente difundido a nivel internacional, aunque con distintos grados de profesionalización. Las ventajas de esta herramienta incluyen el aprovechamiento de la información en tiempo real, la posibilidad de mantener al lector “enganchado” a una noticia en evolución y la oportunidad de desarrollar un trabajo colaborativo entre los periodistas y redactores, quienes pueden brindar resultados de su trabajo al minuto.

Las técnicas utilizadas son similares en la mayoría de los casos: actualización constante con breves textos que aportan datos fragmentarios, inclusión de fotos, tuiteos de los periodistas en el campo, gráficos sencillos y mapas. Algunos son verdaderamente notables, por el grado de complejidad tecnológica que implican. Si se tienen recursos, pueden incluirse audios breves, pequeñas fotos o caricaturas de los periodistas involucrados en la cobertura, cuadros de resumen y hasta animaciones.

Por otra parte muchas son las insidias detrás de estos ejercicios. La más importante de ellas: sin un cuidado extremo en la forma de presentar los contenidos fácilmente puede caerse en un periodismo caótico. La organización de los contenidos resulta clave. El lector puede fácilmente perder el hilo si no es correctamente actualizado y si todos los textos tienen igual importancia. Así, podría ocurrir que se viese obligado constantemente a ir hacia atrás en la cronología para comprender la evolución de la noticia. Además, si no existen breves resúmenes o actualizaciones de fácil acceso en una primera instancia, los lectores de la última hora podrían terminar accediendo a contenidos que no entenderían por completo sino navegan hacia atrás y atrás hasta llegar a comprender el hilo lógico.

Es el desafío del minuto por minuto. La aspiración (de los medios) de seguir siendo imprescindibles, en un tiempo de audiencias fragmentadas y competencia salvaje. Una herramienta capaz de satisfacer el deseo compulsivo por estar informados, propio de la sociedad moderna. A juzgar por los ejemplos y no obstante lo caóticas que pueden llegar a ser, estas coberturas pagan. Siempre en tiempo real.

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