Drama y rescate de Notre Dame

“Notre Drame” tituló lacónicamente el periódico francés Libération ya desde las primeras horas de la madrugada del 16 de abril pasado. Palabras que ya resumían, magistralmente, la sensación de desasosiego que embargada a la nación francesa. Como una daga en el corazón de un pueblo se vivió el repentino incendio en la catedral de París que durante varias horas, la tarde del lunes 15, consumió parte de la estructura de ese histórico templo.

Liberation

La portada del periódico frances Libération (Fuente: Liberation)

“La estructura principal se salvó pero se mantiene una gran inestabilidad, la situación es aún precaria. Dos tercios del techo se incendiaron, el capitel se derrumbó abriendo un agujero en el techo, una parte del transepto también se derrumbó. Las dos torres y las obras fueron puestas al seguro, en particular el tesoro, gracias a la valentía de los bomberos de París. Pero el órgano fue claramente afectado, las grandes pinturas teóricamente han sufrido daños a causa del agua. Habrá que restaurarlas”.

Aquel primer balance del ministro de Cultura, Franck Riester, dejó en claro la magnitud de los daños. Pero ningún recuento técnico podía reflejar entonces la sensación de orfandad vivida a nivel masivo al ver, en vivo y en directo, la caída de la “aguja” ubicada en el centro de las naves en cruz y que era uno de los símbolos de este ícono arquitectónico yaciente en el corazón de del Río Sena.

Por eso no resultó casual el emotivo discurso a la nación pronunciado por el presidente Emmanuel Macron la noche misma del incendio. “Nosotros somos un pueblo de combatientes, de constructores y reconstruiremos la catedral de Notre Dame antes de cinco años, aún más bella”, señaló el mandatario anticipando que después de las pruebas viene el momento de la reflexión y de la acción. “El incendio nos recuerda que nuestra historia seguirá adelante y tendremos siempre pruebas que superar”, abundó.

He ahí el drama más íntimo del fuego en los techos. Unas llamas de cariz apocalíptico, magnificadas por el “circo mediático”. Como bien añadió Macron, el incendio “golpeó profundamente el corazón de los franceses y del mundo entero”.

“Entramos esta noche en la catedral, historia de todo un pueblo. El incendio apenas había sido domado. Los bomberos lo habían apagado corriendo enormes riesgos. Lo que vimos es esta capacidad de movilizarnos, de unirnos para vencer. En el curso de nuestra historia hemos construido ciudades, puertos e iglesias. Muchos se quemaron, fueron destruidos. Nosotros los hemos siempre reconstruidos. El incendio de Notre Dame nos recuerda que nuestra historia no termina jamás”, siguió.

Sus palabras fueron estudiadas, y reflejaron el sentimiento de todo un pueblo. Eran aquello que esperaba la opinión pública aquella noche de angustia y preocupación. De ahí las estremecedoras imágenes de fieles rezando a las orillas del Sena, impactados por el humo y las llamas naranjas que desgarraban la noche parisina.

Macron, cuestionado en los ámbitos social y político, no dejó pasar la oportunidad para mostrarse como un líder activo y sensible. Por eso, concluyó sus palabras ante los medios: “Quiero decirles esta tarde que comparto vuestro dolor y vuestra esperanza. Tenemos que hacer ahora, actuaremos y lo lograremos”.

El discurso a la nación francesa de Emmanuel Macron (Fuente: Euronews)

De aquella noche emergieron “milagros” y “lecciones”. De entre los escombros surgió el gallo de bronce que estaba ubicado en la parte más alta del capitel derrumbado. Obra del arquitecto Viollet-le-Duc, contenía en su interior un fragmento de la corona de espinas de Jesús. Algo similar ocurrió con la cruz del altar mayor, rescatada prácticamente intacta nueve horas después de haberse declarado la emergencia.

Por lo pronto, a dos semanas de la tragedia aún no se saben las causas que originaron el fuego. No existen aún explicaciones oficiales. Y los observadores se preguntan cómo fue posible que el incendio se propagase tan rápidamente sin que nadie pudiese intervenir antes de que fuese demasiado tarde.

Notre Dame

El incendio se extiende (Fuente: Antoninnn)

En los últimos días el debate público ha pasado por los costos y las formas elegidas para la reconstrucción. Incluso algunos arquitectos han propuesto aprovechar la oportunidad para “modernizar” los techos y el capitel, idea que ha provocado toda clase de reacciones en las redes sociales.

Apenas esta semana, más de mil entre expertos, arquitectos y profesores universitarios escribieron a Emmanuel Macron para invitarlo a la prudencia y no apresurarse con la restauración de Notre Dame. El mandatario se había dado un plazo de cinco años, con la idea de tenerla lista para las Olimpiadas de 2024. Pero los firmantes de manifiesto publicado por Le Figaro expresaron su preocupación porque el apuro no genere nada nuevo sino al contrario.

Para ellos, sobre todo, es necesario realizar los necesarios análisis y luego tomar las medidas más apropiadas para la reconstrucción. “El ejecutivo no puede ignorar a los expertos, Francia forma a algunos de los mejores del mundo”, constató el texto.

Con 12 millones de visitantes al año, la catedral parisina de Notre Dame seguirá de pie, también gracias a los más de 700 millones de euros que pondrán a disposición algunos de los hombres y mujeres más ricos del país.

Historias conexas (en la prensa mundial):

Expertos en arte lloran por la tragedia en Notre Dame (Fuente: El Universal)

El homenaje del PSG a la tragedia de Notre Dame (Fuente: El Español)

Ocho preguntas y respuestas sobre el incendio en Notre Dame (Fuente: La Nación)

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