Textos mediáticos y género

No conocía estas imágenes, pero debo reconocer que no han llamado mi atención al verlas, ya que hoy en día nos encontramos rodeados de este tipo de publicidades de contenido sexista, en la mayoría de las cuales la mujer se convierte en un “objeto” y se la utiliza para promocionar diversos productos que muchas veces no tienen relación directa con ella.

 

 

En las primeras imágenes, correspondientes a la publicidad de la compañía aérea “Ryanair”, la conclusión que se extrae es que las azafatas de la empresa tienen cuerpos esbeltos y figuras delgadas. Esto es un ejemplo de lo mencionado anteriormente. Esta puesta en escena de las azafatas en traje de baño no tiene ningún tipo de relación con el producto que ofrece la empresa y que debería publicitar. En lugar de ofrecer imágenes de destinos cuyos pasajes de avión estén valorados a un precio accesible, la publicidad restringe la audiencia al género masculino a quien intenta atraer por medio de estas fotos.

Por otro lado, también creo que esta publicidad también reafirma un canon de belleza que a través de los años se ha ido asociando con el puesto de azafata. Este indica que para poder aspirar al puesto hay que cumplir con ciertos requisitos físicos y alcanzar unos estándares de belleza determinados. Para poder desterrar esta idea, es necesario que este tipo de publicidades desaparezcan, y que se haga referencia a la calidad del servicio ofrecido por la compañía, en lugar de promocionar el físico de sus empleados.

 

 

En la segunda imagen, realizada para publicitar a la marca de indumentaria “Dolce and Gabanna”, se puede ver a un grupo de hombres vestidos con trajes elegantes, algunos de ellos con armas en sus manos, y formando parte de una especie de disputa en la cual hay vencedores y vencidos.

En esta imagen, la única mujer presente queda desplegada a un costado, totalmente desnuda y desarmada, y aferrada a un hombre que al abrazarla genera esa sensación de “protección” con la cual se suele asociar al género masculino.

Este es el único de los hombres que porta un arma de fuego, y se presenta victorioso, apuntando a un hombre que yace derrotado en el suelo, y sosteniendo a esta mujer como al trofeo obtenido luego del triunfo en una pelea.

En mi opinión y teniendo en cuenta que la marca de indumentaria ofrece ropa para ambos géneros, se puede apreciar que el público hacia el que va dirigido la publicidad es exclusivamente de género masculino, ya que a la mujer se la presenta sin ropa y el mensaje implícito es la idea de que utilizando la ropa de esa marca, se ganarán batallas y mujeres.

Está publicidad no sólo es sexista y degradante hacia la mujer en sí, sino que además asocia la violencia y las armas con la elegancia masculina. Transforma a estos elementos negativos en algo de buen gusto.

Teniendo en cuenta que ambas marcas son de importancia internacional, resulta llamativo que ambas publicidades hayan llegado a la audiencia tras pasar por los controles y pruebas a los que deberían haberse evaluado antes de presentarse ante el público. Desafortunadamente, este tipo de polémicas muchas veces, termina atrayendo mayor atención sobre las marcas.

Por ello, creo que es necesario que se sigan realizando estudios de género que investiguen los distintos contenidos que ofrecen los textos mediáticos, y que analicen cuál es la influencia que tienen estos textos en la imagen social de cada género.

Asimismo, es importante que se utilicen los medios de comunicación, para poder eliminar las ideas preestablecidas que se tienen de cada género, y permitir que se puedan generar nuevos contenidos que lleguen a públicos más amplios, y que se adecuen a la realidad que vive la sociedad actual.

Es decir, por ejemplo, que las publicidades de productos de limpieza no sean protagonizadas sólo por mujeres; que los juguetes rosas no se asocien automáticamente con las niñas; y que la relación jefe-asistente no siempre sea representada por un hombre en el puesto superior, y una mujer cumpliendo el rol de secretaría, sino que se inviertan estos roles.

Este proceso debe realizarse, tanto en el contenido que ofrezcan los textos mediáticos, como desde dentro, con la presencia de género femenino en todas las esferas de su producción, alcanzando los altos estratos que suelen estar ocupados por hombres.

 

 

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