Vivir viajando

Para los amantes del viaje, una de las principales metas es lograr viajar la mayor cantidad de tiempo sin invertir demasiado dinero. Cómo lograrlo fue una de las preguntas que me hice a mi misma, antes de comenzar mi recorrido. A lo largo de esta entrada, les contaré las diferentes etapas de mi trayecto y cómo fui descubriendo las diferentes maneras de viajar.

La búsqueda inicial

Al principio lo único que me impulsaba era mi deseo de conocer otros lugares, y como no sabía cómo empezar, hice lo que la mayoría de los usuarios hace en la actualidad: recurrir a experiencias ajenas. Por medio de comentarios compartidos a través de las distintas páginas web, me di cuenta que hay varias formas de recorrer el mundo.

Mi viaje comenzó en Argentina, mi tierra natal. Mi pasaje era de tres meses, ida y vuelta a París, y tenía un pase de trenes que me permitía viajar por varios países y utilizar mis días de viaje para moverme por países limítrofes europeos.

Mi presupuesto era muy bajo, por lo que busqué opciones de hospedaje alternativas a hoteles, y di con una página que hablaba acerca de la experiencia de alojarte con gente local y compartir unos días con ellos. Así conocí Couchsurfing, y tuve la suerte de poder hacerlo en varios países.

En Amsterdam me quedé en la casa de unos estudiantes de  Erasmus que me llevaron a recorrer la ciudad en bicicleta. En Berlin estuve con una pareja alemana que me hizo probar la comida local, y a cambio les cociné mis mejores empanadas. Después llegó Praga, donde me hospedé con dos chicas de allí, y me presentaron a sus amigos, muchos de los cuales sabían algo de español, por lo que entre bares y risas, pudimos hacer un intercambio de idiomas.

Vista desde la terraza de Praga.

Vista desde la terraza de Praga.

La experiencia fue muy enriquecedora, y partí hacia Italia, desde donde podía tomar un ferry a Grecia. Siempre había querido ir, ya que mi abuelo había nacido allí, y nadie de mi familia había tenido la oportunidad de conocer este lugar.

Llegó el momento de trabajar

Mi presupuesto comenzó a bajar rápidamente, por lo que decidí investigar otras opciones para poder seguir el viaje, y así pude saber que era posible hospedarme en un hostal, trabajar allí a medio tiempo, y obtener comida y alojamiento a cambio.

La idea me encantó, y enseguida mandé correos a todos los hostales posibles. Me contestaron desde un hostal en Corfu, donde necesitaban empleados urgente, ya que la temporada de verano estaba a punto de comenzar. Sin dudarlo acepté y partí hacia la isla. Allí estuve un mes y medio, en el que conocí voluntarios de muchos países, e hice amigos con los cuales sigo en contacto hasta el día de hoy.

 

El pueblo del hostal, Agios Gordios, en Corfu.

De playa en playa

Mi tiempo de viaje se acababa, pero eran pocas las ganas de regresar a casa. Por lo que desde Grecia comencé a buscar otras alternativas para poder seguir hospedándome a cambio de alojamiento y algunas comidas. Así conocí Helpx y Workaway. Estas dos páginas, permitían a sus miembros buscar diferentes opciones de intercambio en todo el mundo. Las opciones incluían trabajar en hostales, granjas, casas de familia, barcos, y muchas otras personas u organizaciones que ofrecían hospedaje y comidas, a cambio de diferentes tipos de ayudas.

Así decidí irme a Tenerife, ya que el clima y el idioma estaban a mi favor, y me aceptaron en una granja que recibía huéspedes y mi trabajo era ayudar en recepción y también actualizar y mantener al día la página web, para poder promover el desarrollo de la granja y que crecieran las visitas.

Inicialmente iba a estar solo unas semanas, pero me terminé quedando dos meses, ya que tuve la oportunidad de hacer algunos trabajos temporales promocionando actividades, y con eso pude extender mi estadía y conocer más islas de la zona.

¡Tenerife desde las alturas!

¡Tenerife desde las alturas!

Tiempo de descanso

Finalmente, decidí parar por un tiempo y asentarme en una ciudad. Me interesaba conocer Londres, y al comenzar a averiguar descubrí que había muchas ofertas laborales, por lo que decidí partir hacia allí. Para poder seguir experimentando el voluntariado, y para ahorrarme el dinero del alojamiento  (ya que Londres no tenía fama de ser muy barato), envíe una solicitud a la cadena de hostales LHA, quienes ofrecen alojamiento a sus voluntarios, sin proveer comida, pero el horario de trabajo es más reducido. Era perfecto para poder iniciarme, conseguir un empleo, y luego mudarme a un piso.

¡Mi primer trabajo en Londres!

¡Mi primer trabajo en Londres!

En Londres viví durante un año y luego vine hacia Barcelona, ya que necesitaba estar cerca del mar nuevamente. De momento sigo aquí, pero quien sabe, siempre esta latente el deseo de seguir viajando.

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