El planeta americano

Tu Vuó Fa´ L´Americano

– Oh Dios mio hazme americano; es mi aspiración más anhelada en este mundo . En América todo es mejor que aquí, más grande, más rápido… –   H.Krugger emigrante alemán tras la I Guerra Mundial.

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Ellis Island. Nueva York. Llegada de inmigrantes

Antes de la I Guerra Mundial, Europa era la cuna del mundo civilizado,  del arte, de la cultura, de la sociedad avanzada en campos como la ciencia, la política, etc. Tras la I Guerra Mundial, Europa, inclinó la cabeza ante una cada vez más fuerte Norte America, y, tras la II Guerra Mundial, Europa se rindió a sus pies.

El continente europeo,  se había convertido  para Estados Unidos en una molesta pero lucrativa comunidad de vecinos de ultramar en la que los territorios estaban separados por fronteras, culturas e idiomas que formaban un puzzle que desde hacía un tiempo tenía  los bordes cargados de dinamita y a la mínima fricción explotaba.

El American Way of Life se fue introduciendo en el viejo continente, todo lo que venía de America era nuevo, llamativo y rabiosamente moderno.

Su cine multicolor y sonoro se proyectaba en los muros de una Europa en blanco y negro, su música  llenaba de aire limpio las columnas de humo de las batallas entre fronteras.

Los films proyectaban americanos  más altos, más guapos, más fuertes, más seguros de si mismos y  mujeres, más modernas, más desenfadadas y presuntamente más libres.

 

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Mientras en Europa se barrían los escombros de ciudades destruidas, en Estados Unidos se aspiraban los enmoquetados suelos de las bonitas casas en hilera, cada una con su coche grande y brillante aparcado en la puerta.

Y el nuevo mundo, en lo que a América del Norte se refiere, se convirtió en eso, nada más y nada menos que el mundo nuevo.  Sus habitantes se resetearon y ya no eran hijos de inmigrantes irlandeses, alemanes, daneses, holandeses, eran ciudadanos americanos de todo de derecho..,¡ y qué derechos !. Para los americanos (los nuevos, no los originarios con sus pieles rojas y sus cuerpos pintados, no esos no, esos, que se queden en sus reservas y en los decorados de cartón del “Universal Studios” para gloria del muy americano cine Western ), lo dicho, para el norte americano no hay garantía de vida mejor que pertenecer al país de las oportunidades.

Para Vicente Verdú, en libro El planeta americano, queda bastante claro el profundo egocentrismo de  Estados Unidos en referencia al mundo, no hay geografía que los oriente más allá de sus fronteras, ni tierra más prolífica en ideas, negocios pioneros, ciencia avanzada, tecnología puntera…etc, que la suya.

Presumen de no hablar más idioma que el inglés porque su dólar y su idioma es universal (total, Europa se levantó a golpe de dólar americano…).

Su patriotismo no tiene parangón y la bandera americana ondea de norte a sur en el 59% de las casas de las típicas familias americanas.  Una bandera de barras y estrellas, mundialmente conocida , que se reproduce en todo tipo de formatos y que se distribuye por todo el planeta como preciado bien de adorno, moda, insignia si se quiere, para subir como por arte de magia de status social.

Según Verdú, Estados Unidos no es un país especialmente belicoso pero ha guerreado con medio mundo (especialmente si había petróleo de por medio) en pos de la libertad.

No han sido conquistadores al estilo de Alejandro Magno, Colón o Napoleón, pero todo el planeta consume sus alimentos y bebidas, escucha su música,  las carteleras de los cines del mundo entero están copadas con sus películas y  no hay héroe más héroe que el americano.

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San Petersburgo, Octubre 2015

La Guerra Fría con la antigua URRS se acabó y me consta que  el comunismo ha sido más que sustituido con las luces de neón de los restaurantes de comida rápida americana.

Quien iba a decirle a Vicente Verdú cuando escribió su libro  que dos años más tarde, en el 2008,  un presidente negro llamado Barack Obama iba a dibujar un mosaico multicolor y aperturista en la sociedad americana.  Y quien iba a decir al resto del mundo, que tras 10 años de un mandato aperturista y aparentemente tolerante con el inmigrante , con el diferente, una mayoría de  votantes americanos darían un giro de 180 grados y votarían a Donald Trump.

En enero de 2017, bajo el mandato de un nuevo presidente,  las fronteras psíquicas y físicas estadounidenses se quieren convertir en sendos muros de hormigón

Trump, hace apenas una semana, en su discurso de investidura pronunció estas palabras: Debemos proteger nuestras fronteras de las devastaciones de otros países que hacen nuestros productos, roban a nuestras empresas y destruyen nuestros trabajos. La protección nos llevará a una gran prosperidad y fortaleza.”

Parece que una parte casi mayoritaria de la ciudadanía quiere seguir mirando al ombligo de Estados Unidos sin importarle dónde está, ni en qué estado de su basto territorio se encuentra siempre y cuando esté dentro del territorio de la bandera de las barras y  sus 50 estrellas.  Mientras que otra parte importante de Estados Unidos, se revela contra una américa cerrada y culturalmente limitada, más aldea que global de muros para dentro.

Y mientras, en Europa, seguiremos mirando asombrados al otro lado del océano, construyendo nuestra imagen virtual de los americanos con nuestros móviles californianos Apple, contestando afirmativamente a los mensajes con un “OK” ,  saludando a nuestras amistados por el Facebook, Twiteando los últimos memes con la cara de Trump y escuchando distraídamente por la radio la canción Tu Vuó Fa´ L´Americano mientras nos bebemos una Coca-Cola.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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