Frenando el pánico mediático – VIRUS DEL ÉBOLA

 

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El último gran virus que amenazó a casi toda la población mundial, fue el virus del Ébola. El brote fue  declarado en 2014 por la OMS , no obstante, es importante retroceder en el tiempo 40 años para descubrir el origen del filovirus que tuvo en vilo 4 décadas más tarde a gobernantes, altos representantes y eminencias  de la salud de todos los continentes.

El primer caso notificado de Ébola fue en 1976,  se informó muy poco sobre el brote que mató a un total de 434 personas en Zaire y Sudan. En 1979 hubo tres brotes de Ébola que se producen como resultado de dos cepas diferentes E. Sudán y el E. Zaire. Quince años después de la cepa E. Reston se descubrió en los monos, pero no había signos de enfermedad en los seres humanos.

El virus comenzó a dar la cara de nuevo con un aumento de casos en África a lo largo del 2013. Pero fue el 22 de  Marzo de 2014, cuando Médicos Sin Fronteras da la primera voz de alarma debido al diagnóstico de casi 60 casos.

El 8 de Agosto del 2014, la OMS (Organización Mundial de la Salud)  o WHO ( World Health Organitation) declara la situación como emergencia de salud pública al haber sido diagnosticados más de 1800 casos.

La repercusión del inicio del brote de la epidemia del Ébola en los medios de comunicación a nivel global fue un tanto discreta.  Fue a raíz de la repatriación de trabajadores contagiados con el virus a sus países de origen de los denominados países del primer mundo (España y Estados Unidos principalmente) cuando los medios de comunicación comienzan a hacer un seguimiento de la crisis del virus del Ébola.

En España se repatrian dos misioneros infectados, el primero de ellos fue el sacerdote Miguel Pajares que fallece pocos días después su ingreso en el Hospital Universitario Carlos III de Madrid.

Un mes más tarde,  cuando el virus se encuentra en uno de sus momentos álgidos en países de África, el gobierno decide repatriar  a Manuel García Viejo, misionero en Sierra Leona enfermo de Ébola.

Como en el caso del primer infectado y repatriado español, Manuel García Viejo fallece 5 días después de su repatriación e internamiento en el mismo hospital, este era de los pocos en España que las autoridades sanitarias declaran preparado con unidades especializadas en enfermedades altamente infecciosas.

A raíz de la repatriación, hospitalización y fallecimiento de estos dos enfermos afectados por el virus del Ébola,  los medios españoles inciden en la información sobre la enfermedad,  publicando en todos los medios prensa escrita, radio y televisión, sendos reportajes sobre el brote del virus, localización, sintomatología, prevención, tratamiento, etc.

No obstante el momento álgido de los medios de comunicación en la crisis del virus del Ébola fue en los meses de Octubre y Noviembre de 2014, cuando la enfermera Teresa Romero, que formaba parte del equipo sanitario que atendió al fallecido Manuel García Viejo,  contrajo la enfermedad.

El contagio de Teresa Romero fue el detonante de un sinfín de controversias, comenzando por el sacrificio de su perro Excalibur por posible contagio de la enfermedad, la tardía actuación e información sobre el caso del Gobierno en la que su máxima representante,  Ana Mato, ministra de sanidad, las polémicas declaraciones de Javier Rodriguez (por entonces Consejero de Sanidad de Madrid), etc.

En este estadio las clasificaciones de las relaciones entre el emisor y el receptor se pueden reconocer fácilmente:  Coacción ya que la audiencia, si no prestaba la suficiente atención a la prevención de la enfermedad, podrían ser contagiados al estar en supuesto posible contacto con personas provenientes de países dónde estaba declarado el nivel de emergencia por el virus , aeropuertos e incluso en hospitales donde un cuadro de fiebre hacía sonar todas las alarmas. Poder legítimo: Autoridades sanitarias y organizaciones de máximo prestigio como las anteriormente citadas OMS y Médicos Sin Fronteras alertaban sobre la gravedad de la epidemia. Poder del especialista:  En diversos medios de comunicación, expertos informan a la población de la enfermedad.

Es importante mencionar que la crisis del Ébola estuvo muy presente en la red. En el 2014 en el planificador de palabras clave de Google AdWord la palabra Ébola,  alcanza el puesto número 3 del ranking de búsquedas. Este resultado es un gran medidor del pánico que se instaló en la sociedad, posiblemente por la vaga información que los medios proporcionaron durante las primeras etapas del brote.

En España, la enfermedad tuvo un gran impacto en las redes sociales.  Hubo grandes movimientos en twitter que tuvieron gran repercusión mediática, como fue el caso del hashtag #salvemosaexcalibur  que comenzó una campaña para salvar la vida del perro Excalibur, donde ciudadanos anónimos, líderes de opinión,  expertos mundiales en la enfermedad como Eric Leroy  artistas y famosos se mostraron públicamente a favor de la campaña.

Cuando el 2 de diciembre de 2014  la OMS declaró el fin del brote del Ébola en España y tras la destitución del Consejero de Sanidad de la comunidad de Madrid, las noticias sobre la enfermedad comienzan a remitir, tan sólo queda alguna campaña de sensibilización sobre la situación en África.

Como conclusión y opinión personal sobre la cobertura del gobierno y los medios a la crisis del virus del Ébola es que ambos debieran aprender de los errores que se cometieron.

Por parte del gobierno y las administraciones, de cara a la sociedad hubo  falta de transparencia sobre la enfermedad, las decisiones tomadas en  repatriación de los religiosos infectados en África, la adecuación de los hospitales para los enfermos del Ébola, la falta de comunicación y entendimiento con el personal sanitario que trabajó con los infectados, las torpezas cometidas y falta de empatía con la enfermera contagiada cumpliendo con su deber. El gobierno debe tener en cuenta que en cuestiones de salud es importante la información rápida, clara, veraz, coordinada y concisa para evitar la confusión y el pánico en la población.

Por parte de los medios de comunicación al igual que el gobierno, deberían  haber proporcionadouna información lo más clara y concisa para no provocar confusión o alarma innecesaria en la población. Se podrían haber evitado noticias sensacionalistas protegiendo la privacidad de los afectados por la enfermedad, como fue el caso de la enfermera infectada Teresa Romero de la que se publicaron fotos  e información privada. Incluso llegó a darse el caso en el que dos periodistas “se colaron” en la zona de infecciosos del hospital para lograr una exclusiva poniéndose en peligro ellos, al personal del hospital y a la sociedad pudiendo convertirse en foco de una enfermedad altamente virulenta.

No hay que olvidar que los medios tienen el deber de informar pero siempre dentro de un marco ético.

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