Los justos, Albert Camus

EL AUTOR

Captura de pantalla 2018-02-02 a las 21.46.00Albert Camus (1913-1960) fue periodista, editor y editorialista, dramaturgo y director, novelista y autor de relatos cortos, ensayista, político y activista, y, aunque en más de una ocasión lo negó, filósofo.

A los 17 años enferma gravemente de tuberculosis, causa que le lleva a reflexionar sobre cuestiones tales como el sentido de la vida frente a la muerte, es considerado un referente del existencialismo.

A través de su relato El mito de Sísifo contribuye con la filosofía del absurdismo.  Miembro del partido comunista por convicciones morales, abandona la militancia también por  convicciones morales. Hombre comprometido y valedor de la justicia y la igualdad entre clases. Emprende diversos proyectos sociales, como la creación de un programa de educación de adultos  llamada  La escuela del trabajo. También forma un grupo de teatro amateur  llamado el Teatro del trabajo en el que tiene el rol de director y actor.

En 1957 le fue concedido el premio nobel de literatura.

LOS JUSTOS 

El 15 de diciembre de 1949 en el Théâtre Hébertot  de París, se estrena la obra de teatro Los Justos.

Apenas dos meses después del final de la II Guerra Mundial, Camus coloca sobre el escenario 9 personajes de la Rusia zarista.  Los protagonistas de la obra son cinco terroristas revolucionarios rusos que preparan un atentado contra el Gran Duque Sergio.

Cada uno de ellos asume un rol configurando un pequeño mundo imagen de los desheredados de la tierra.

Annenkov, el jefe del grupo que tomará las decisiones y cohesionará al grupo en aras de un pensamiento global,  este va más allá del acto terrorista, pone cara, voz y mando a la  organización que parte de la idea de la revolución del pueblo. Dora, una veterana en el comando, única mujer en el grupo de hombres, fabrica  el explosivo a la vez que tiende puentes de comprensión y templanza en mitad de las tensiones de algunos componentes de la banda, mediadora de conflictos y sabia…como la naturaleza.  Kaliayev , el joven, el idealista, el poeta, el que ama la justicia de una manera romántica, tanto,  que sacrificará su vida en pos de la justicia universal. Voinov un hombre normal, pero fiel a sus principios y por último Stepan , radical en acto y palabra, mastica resentimiento y defiende la lucha violenta  porque según él, el fin justifica los medios.

El fin para el grupo es matar al Gran Duque ya que él es el símbolo de la opresión del pueblo.

Captura de pantalla 2018-02-02 a las 21.38.22ACTO PRIMERO                                                                                                               

Tras un largo periodo trazando el plan de tirar una bomba al carruaje del noble en una visita a la ópera,  Dora tiene el explosivo preparado, Kaliayev  debe lanzar la primera bomba y Voinov debe lanzar la segunda. Otro miembro del equipo Stepan  – Yo no amo la vida, sino la justicia, que está por encima de la vida –   envidia el papel de verdugo directo de Kaliayev  – Entré en la revolución porque amo la vida – .                                                            

ACTO SEGUNDO                                                                                                               

Es la noche de la acción. Está todo preparado. Dora y Annenkov esperan dentro de un apartamento. Unos minutos más tarde, Kaliayev regresa con las dos bombas que no pudo tirar porque el Gran Duque iba acompañado de dos niños.Todos los miembros del grupo entienden las razones de Kaliayev, Dora condena los asesinatos a inocentes  – ¿ Y si la humanidad entera rechaza la revolución? ¿Y si el pueblo entero, por el que luchas, rechaza que maten a sus hijos? ¿ También habrá que castigarla?” –    Stepan  es el único que no comprende que no se haya perpetrado el asesinato pues la revolución está por encima de todo – Qué importa si nosotros la amamos con fuerza suficiente para imponerla a la humanidad entera y salvarla de sí misma y de su esclavitud- . 

ACTO TERCERO                                                                                                            

Dos días más tarde se intenta perpetrar el atentado. Voinov abandona el grupo, no quiere seguir adelante – No estoy hecho para el terror. –   Annekov como jefe de la banda le sustituye, él tirará la segunda bomba y Stepan ocupará el lugar de Annenkov. Esta vez Dora y Stepan  permanecen en el apartamento mientras esperan que se cometa el asesinato. Lo han logrado. Kaliayev es el asesino del Duque.

ACTO CUARTO 

Kaliayev está preso, en su celda y entra Foka, un preso que limpia la estancia mientras que el guardián vigila haciendo la vista gorda mientras estos conversan, al rato Kaliayev descubre que Foka además de preso es el verdugo que reduce años de pena por ejecución realizada,  Foka se ríe de los firmes ideales del joven. Kaliayev recibe la visita del Inspector de Policía, Skuratov, que ofrece al joven la gracia a cambio de que entregue a sus camaradas. Kaliayev se niega.  Skuratov anuncia la visita de la Gran Duquesa – Después de la policía ¡la religión! decididamente, le miman. Pero todo guarda relación. Imagine a Dios sin las cárceles ¡Qué soledad!                                              

 La Gran Duquesa ofrece a Kaliayev reconciliarse con Dios y arrepentirse del asesinato cometido  – Lejos de Dios no hay amor. Kaliayev reniega de Dios y no se mueve de sus firmes ideas. – Sí. El amor a las criaturas- .

ACTO QUINTO

La noche en la que  Kaliayev  será ajusticiado el resto de terroristas permanecen a la  expectativa pues no saben si este les ha traicionado a cambio de la conmutación de la pena de muerte.  En este espacio de tiempo Kaliayev pasa de ser ora un traidor ora un héroe. Stepan y Voinov acuden a ver si se ejecutaba pena. Dora y Annenkov permanecen a la espera en el apartamento. A su regreso, Stepan y Voinov informan que Kaliayev se ha mantenido firme hasta el final, ha sido ahorcado. Dora, tras momentos de emoción y llanto, justifica el sacrifico de su camarada y  pide ser la próxima en matar – No lloréis. ¡ No, no , no lloréis! Ya veis que es el día de la justificación. Algo se eleva en esta hora que es el testimonio de nosotros los rebeldes: Yanek ya no es un asesino-.

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En la obra de Los Justos se pueden leer las ideas revolucionarias de Camus, sus más firmes convicciones sobre  la justicia, la igualdad de clases, el compromiso y la lucha por conseguir una sociedad más igualitaria.

Pareciera que los personajes son los fantasmas buenos y malos que habitan dentro del autor. Estos quedan sueltos por la escena y se enfrentan los unos a otros, echándose a la cara diálogos tan terriblemente sencillos como profundos.  Kaliayev podría ser el reflejo del joven Camus, poeta, idealista, creyente a ciegas de una justicia a través del  comunismo con cara humana que habrá de llegar. Dora, catalizadora en las discusiones, que muestra el lado emotivo dentro de la lucha.  Stepan podría ser Jean-Paul Sartre para Camus, la justificación de la violencia inherente a la revolución social que entra en conflicto con Kaliayev- Camus  porque aunque este lleva a cabo el asesinato, tiene conflictos internos que le hacen dudar, no podría matar tras mirar a los ojos a un hombre y sentir compasión, no puede matar a los niños. Un Kaliayev- Camus que tiene crisis de fe “(…) El padre Florenski ha ido a presentarle el crucifijo. Se ha negado a besarlo. Y ha declarado: “Ya le he dicho que he acabado con la vida y que estoy en regla con la muerte”

Mientras, el absurdo de morir por matar, de acabar con un poder impositivo para imponer a golpe de doctrinas, manifiestos y violencia otro poder distinto pero igual con la alebosía de actuar en nombre de los parias para convertirlos en protagonistas de una escena absurdamente igual pero diferente.

Mientras, los revolucionaros tienen el corazón helado en nombre del amor, aturdidos por la incercia de lo absurdo “(…)  ¡ Amar sí, pero ser amada!…No, hay que seguir caminando. Uno quisiera deterse. ¡ Camina! ¡Camina! Uno quisiera tender los brazos y dejarse llevar. Pero la sucia injusticia se pega a nosotros como el engrudo. ¡Camina! Y así estamos, condenados a ser más grandes que nosotros mismos. Los seres, los rostros, eso es lo que uno querría amar ¡El amor antes que la justicia! No, hay que seguir caminando. ¡Camina Dora! ¡Camina Yanek! ( Llora)

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