Entrevista a Txus Maraví

Txus Maraví: “seguro que seguiremos dando guerra con la guitarra”

Sus manos vacías se ven algo extrañas. Siempre es fotografiado con una guitarra entre las mismas, al menos en los últimos años. Txus Maraví, el guitarrista que acompaña a El Drogas en cada concierto, nos cuenta como es su día a día entre conciertos y ensayos.

Txus Maraví, sombrero incluído, en uno de sus conciertos

Txus Maraví, sombrero incluído, en uno de sus conciertos

Los inicios en la música son siempre duros y difíciles, ¿cómo comenzó usted en este mundillo? La verdad es que siempre me había llamado la atención esto de la música. Tengo varios hermanos mayores y en casa siempre sonaba su música de fondo. Un día me picó lo de la guitarra  y mis padres nos regalaron una a mi hermano y a mí.

Y desde ese momento, ya vemos que no la ha dejado… Además, ha logrado la meta de cualquier rockero, ya que Enrique, El Drogas, es uno de los rockeros más valorados en nuestro país, ¿puede decir que ha cumplido su sueño? Desde luego. Ni loco me podía imaginar que iba a tener la suerte de compartir lo que me está tocando con el resto de la banda. Grandes y pequeños bolos, viajes, ensayos y siempre buenísimas sensaciones.

Así que se respira buen ambiente entre todos. Sin embargo, cuando oímos su nombre, Txus Maraví, quizá muchos se extrañen y no sepan de quien hablamos. En cambio, cuando hablamos del guitarrista de El Drogas, la cosa cambia: ¿Cómo lleva el hecho de que su  nombre quede en la sombra del cantante del grupo? La verdad es que no le doy importancia. Me quedo con los buenos ratos, los buenísimos momentos que compartimos toda la banda. El reconocimiento a nivel personal está al final de la cola. Tampoco me apetecería mucho que le pusieran mi nombre a una plaza del pueblo… (risas).

Dejamos la plaza para otras personas mejor… Lo que si podemos decir es que la música le ha cambiado su vida. Cuéntenos el día a día de Txus Maraví. No paro ni un segundo, pero eso me encanta. Además de la banda, tengo una tienda de guitarras, El Infiernito, donde me paso el día. Normalmente después de estar en la tienda voy a los ensayos con el grupo. Hablamos, compartimos, tocamos, cantando, nos reímos y nos vamos a casa cansados pero contentos.

Por lo que terminan el día con alegría siempre, no está mal. Eso sí, encargado de una tienda, rockero profesional…¿cómo hace para llegar a tiempo a todo? Tengo el día bastante apretado pero eso me encanta. Llevo muchos años sin aburrirme ni un minuto. Estar ocupado la mayoría del día haciendo lo que te gusta es un lujo, pero hay que reconocer que cuando tienes un ratillo de tranquilidad en casa, los disfrutas y aprecias.

Cuando le queda algo de tiempo y se mira en el espejo, ¿cómo se ve Txus Maraví? ¿Cómo una estrella del rock, o como un trabajador normal, un ciudadano más? Menuda pregunta… Me veo bien, pero como lo que soy, una persona muy normal…¡o eso creo! (risas) Lo de la pose de rockstar no me va. Me da risa y vergüenza ajena a la vez cuando veo a alguien que va con ese rollo.

Hablemos un poco de los conciertos. Ahora llega el verano, y con él los festivales. ¿Llega una época de carretera y furgoneta, o se mantienen los conciertos en ciudades concretas como durante el resto del año? Generalmente, con el  verano y el calor llegan los festivales, los conciertos en fiestas de diversas localidades, etc. Las actuaciones en salas son más el resto del año. Estas son mis preferidas, ya que lo de tocar en una sala para el público que ha acudido exclusivamente para ver a tu banda, es genial. La semana que viene nos vamos a Argentina y tocaremos en Buenos Aires, Rosario y Salta. ¡Va a molar!

¡No pinta nada mal! Cuéntenos entonces algo de la gira, de la vuelta a los escenarios con El Drogas con este nuevo proyecto, ¿de qué trata? En esta gira en concreto, estamos ofrciendo conciertos de tres horas. A lo largo del mismo tocamos todos los temas del último disco “Demasiado tonto en la corteza”, y unas cuantas canciones de la extensa carrera de Enrique tanto en Barricada como en Txarrena. La verdad es que a las salas les encanta acogernos porque nuestros bolos se alargan hasta cuatro horas en ocasiones…¡imagínate la barra que hacen!

La verdad es que los dueños de salas y locales tienen que estar encantados. Para ir finalizando, nos gustaría saber cómo se ve Txus Maravi dentro de veinte años: ¿con una guitarra entre las manos y sobre los escenarios? ¿ó con un trabajo más calmado y relajado?  ¡Espero que vivo! (risas) Quién sabe dónde estaré, pero lo de la guitarra ya no creo que me lo quite. Me ha dado casi todo lo bueno que tengo. Cada vez lo disfruto más, no me aburre, así que seguro que seguiremos dando guerra con la guitarra por los escenarios.

Foto cedida por Pablo Lasaosa

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