La radio tradicional aprende a navegar por Internet

La Comunicación Radiofónica ha participado activamente, desde su nacimiento y hasta la actualidad, en el desarrollo de la humanidad y la evolución de las sociedades. La radio, como medio de comunicación, ha formado parte de los momentos más importantes de la historia contemporánea y sus diferentes usos han contribuido a determinar los acontecimientos. Ya fuese en tiempos de guerra (con la propaganda, las canciones con mensajes cifrados, la información al pueblo, el aliento a las tropas…) o en periodos de paz, la radio representa una herramienta en la comunicación de masas de gran valor que ha sabido mantenerse y evolucionar.

Nos encontramos en la segunda década del siglo XXI y la tecnología nos configura como una sociedad de comunicación interactiva o sociedad e-comunicación. Vivimos rodeados de aparatos electrónicos que caben en la palma de nuestras manos y nos permiten el acceso a un gigantesco volumen de información; de fuentes documentales; de Medios de Comunicación; de instituciones; de plataformas; de grupos… La comunicación ha sufrido en la última década una gran transformación en el consumo que ha obligado a modificar los modelos de producción y distribución. Podemos escuchar cualquier emisora radiofónica del mundo que esté en Internet, a cualquier hora y en cualquier lugar con conexión a la red. La radio, junto a la televisión o la prensa, han buscado en las nuevas tecnologías e Internet un espacio donde reclamar su presencia.

La naturaleza de Internet y las herramientas con las que cuenta han conseguido acercar la radio al oyente. La audiencia tiene una mayor  participación y sus opiniones o costumbres determinan, en gran medida, los contenidos de las emisoras. La interactividad, la sindicación, la hipertextualidad o la multimedialidad permiten que la radio amplíe sus recursos, sea más versátil y logran que el consumidor deje de ser receptor pasivo. Se ha logado que la radio ofrezca unos productos más segmentados y personales, donde el oyente puede elegir a la carta sus preferencias y recibir alertas de su interés. Las redes sociales facilitan un canal de distribución alternativo y ajeno a las emisoras, con altas repercusiones de consumo. La radio ya no es efímera. Aunque no se escuche en el momento de emisión, los podcast ocupan servidores como archivos documentales, de fácil acceso e ilimitado consumo.

Todas estas ventajas facilitan alcanzar el mismo objetivo que ya existía desde el origen de las emisoras: tener audiencia.

Sin embargo, quizás la radio aún no haya sabido aprovechar todas las ventajas y recursos que ofrece Internet. Han surgido emisoras (en su mayoría pequeñas) en el seno propio de Internet que nunca han conocido las ondas hertzianas, capaces de utilizar convenientemente los recursos que ofrece Internet y que su razón de ser es exclusivamente la red. Pero los problemas de adaptación y transformación surgen en aquellas emisoras generalistas de consumo masivo y establecidas en la radio tradicional desde hace mucho tiempo. Este tipo de emisoras, con sentido empresarial o como servicio público (SER, ONDA CERO, RNE, COPE…), han encontrado en Internet un medio donde ampliar su radio de acción con el público y prolongar la escucha de sus contenidos.  De alguna manera, intentan mantener su formato tradicional sin exprimir todas las posibilidades que les brinda Internet.

Los hábitos de consumo han variado pero no los contenidos de la radio en sí. Aunque se escuche radio desde un móvil, el ordenador o a través de la televisión su programación es la misma que la emitida por las ondas. Si nos fijamos, la estructura de los programas en las emisoras generalistas pivotan sobre la “figura” de sus presentadores y colaboradores de renombre. Periodistas con mucha experiencia e influencia sobre la

Carles Francino

audiencia (Carles Francino, Julia Otero, Luis del Olmo, Ramón Trecet, Julio Ruíz…) y con los que los oyentes han adquirido una complicidad, podríamos decir, que personal. Una fórmula que ha funcionado, que gusta y que  resulta rentable en muchos casos. Por eso, la radio en Internet intenta mantener atractiva esa oferta, provocando interacción o participación y ofreciendo “extras” (como poder ver en video streaming  la realización de un programa) pero siempre intentando encajar su modelo al potencial de la red.

Internet tiene un carácter audiovisual, donde las imágenes y los videos se mezclan con los audios. La esencia pura de la radio, como medio de comunicación sonoro, queda desdibujada, y se tiende a un super-medio de comunicación que englobe, de una parte,  a los tradicionales prensa, televisión y radio, y además, aporte redes sociales, periodismo ciudadano y vínculos infinitos.

La radio aporta a los nuevos modelos de comunicación su lenguaje radiofónico y su capacidad intimista para llegar a los públicos. Es necesario, ya sea en la radio tradicional o en Internet, que se mantenga la conciencia profesional y la conservación de los valores de la radio. Su capacidad de generar ideas y modelos de conducta en la sociedad obligan a no descuidar las formas y las maneras de hacer radio, sea como quiera su consumo. 

 

 

 

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