Trabajo: La publicidad en TVE | José María Martínez de Caveda

Análisis de tres anuncios de la década de los 60 a 80, recogidos en el vídeo de la actividad:

Anuncio de Donnuts 00:21

En este partimos de un concepto muy clásico, pero muy efectivo que curiosamente no ha cambiado tanto como un podría pensar.

Por un lado tenemos al núcleo familiar clásico de padre, madre y varios niños que se embarcan en una pequeña escapada, algo muy común en estos años 60, ya sea a la playa, montaña o algún pantano, la icónica imagen de la familia apretándose en un coche cargados hasta arriba de accesorios para pasar un buen rato en su destino, es algo que muchos hemos experimentado en nuestra niñez.

En este punto conectamos la marca Donuts como algo divertido, delicioso y para toda la familia. Ideal para un momento de descanso como la paz que encuentran en este alto en el viaje en un área de servicio, que cierran con el momento cómico del olvido del padre y el hijo, y un jingle con la marca para recordar su nombre.

Polaroid 9:45

En este caso, Polaroid apuesta por una estrella invitada, una cara conocida, un ‘influencer’ de la época como es el actor Paco Rabal, pero no solo entra por los ojos del actor, entra a través de ellos.

El bueno de Paco enseña el funcionamiento de la cámara en directo mientras narra la simplicidad e infalibilidad de la máquina que porta, haciendo hincapié en la simpleza de uso, el brillante acabado y cierra con el precio del aparato para terminar de venderlo.

Las estrategias son las esperadas en un anuncio de tan corta duración. Demostración para enseñar su simpleza a los indecisos, o los que no quieran lidiar con el revelado, representación de un grupo joven de amigos en actitud de pasar un buen rato como como gancho a la audiencia tarjet que también quiera inmortalizar memorias de forma moderna y al instante, y enfatizando la garantía de calidad del producto final con frases como “Es que se hacen solas”, “Fotos de colores brillantes, y además garantizadas”.

Renault Twingo 32:40

En este caso apostamos por un potente reclamo visual como es el de un tribu africana a la espalda de su jefe. Este nos empieza a contar problemas y responsabilidades que vienen con el puesto, y la odisea por la que pasa para encontrar la respuesta a estos problemas, en su caso, hacerse con un Renault Twingo.

La estrategia del reclamo visual es obvia, pero también apela al humor teniendo en cuenta que son problema que nosotros, pobres plebeyos, nos encontramos en nuestro día a día aunque no tengamos que reinar a nadie.

Aquí entran dos elementos que no hemos visto en los anteriores, un eslogan con el “invéntate cómo vivirlo” haciendo una broma cómplice con el espectador, en el que el jefe se ‘inventa’ que la visión que resolvería sus problemas le ordenaba la adquisición de un Twingo, y que ahora es el turno del espectador de inventarse su propia excusa para hacerse con el automóvil.

Termina con una demostración de la capacidad de frenado, otra broma con el “sube al buga” como al tiempo frase que podría ser de origen aborigen o argot para el ‘súbete al coche’, otra broma con un sentido del humor correcto para la época pero de gusto cuestionable a día de hoy.

Sin duda llama la atención por su humor, y el contrapunto de presentarnos los típicos paisajes de montaña con gente atractiva en el interior del coche mirando intensamente al horizonte. El contraste es tal, que seguro quedó bastante más grabado en la mente de los consumidores.

Como nota decir que he escogido este último porque es el modelo de coche que compró y aún tiene mi abuelo. ¿Qué se inventaría él en su día? Quizás debería preguntarle.

José María Martínez de Caveda

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