Contra la neutralidad, de Pascual Serrano

El periodista valenciano Pascual Serrano, especializado en política internacional y análisis de los medios de comunicación, utiliza su libro Contra la neutralidad como arma para combatir el conformismo en el que parece haberse instalado el profesional de la comunicación durante los últimos años.

Juan A. Hipólito

Contra Neutralidad

John Reed, Ryszard Kapuscinski, Rodolfo Walsh, Edgar Snow y Robert Capa. Estas son las cinco balas de plata con las que Serrano no duda cargar su revólver para disparar a bocajarro al monstruo que devora de forma inexorable los valores sobre los que ha de asentarse el buen periodismo: compromiso con los más débiles e implicación en los conflictos sociales.

A lo largo de sus más de 200 páginas, el fundador de la publicación electrónica independiente Rebelión, que funciona como diario alternativo en Internet, descerraja su arma literaria cargada de argumentos ilustrados con la épica protagonizada por periodistas de raza y corazón.

John Reed, el cronista épico. De inteligencia despierta y espíritu intrépido y noble. El paradigma del periodista comprometido. Sus dos grandes obras literarias, México insurgente y Diez días que estremecieron al mundo, son buena prueba de ello.

Ryszard Kapuscinski, la voz de los sencillos. Autor de una veintena de libros de obligada lectura. Siempre identificado con los humillados y ofendidos, recorre el mundo de conflicto en conflicto adoptando una perspectiva subjetiva y dando valor al reportaje como vehículo para el análisis y la interpretación.

Rodolfo Walsh, realidad que supera a la ficción. Sus dos principales obras, Operación Masacre, cuya lectura recomiendo de forma efusiva, y ¿Quién mató a Rosendo? terminaron por darle la inmortal que un puñado de cobardes quisieron arrebatarle para silenciar su valor ante el poder.

Edgar Snow, el hombre que descubrió Asia a Occidente. Su tolerancia hacia otras culturas y su especial forma de ser cultivada con una decidida empatía le granjeó grandes exclusivas con líderes mundiales, inaccesibles para otros periodistas occidentales.

Robert Capa, la humanidad fotografiada. Autor de la mejor fotografía de guerra de todos los tiempos: la del miliciano republicano abatido en la Guerra Civil española. Superviviente y pícaro. Comprometido y pasional. Humilde y sincero. Sus trabajos llegaban al alma de la instantánea.

obras de Serrano

Análisis crítico y valoración

Tras leer el libro con atención, he de decir que no puedo estar más de acuerdo con los argumentos esgrimidos por Serrano para defender su tesis contraria a la neutralidad. El paso del tiempo sigue evidenciando la imperiosa necesidad de contar con periodistas dispuestos a arrojar luz ante tanta oscuridad.

A mi entender, la obra manifiesta un claro sesgo ideológico escorado a la izquierda, contrario al poder y a favor de los oprimidos. A lo largo y ancho de todo el globo terráqueo, los actos de injusticia imperan a sus anchas sobre los derechos humanos. Ya no solo se trata de dar a conocer los hechos, tal y como suceden, sino de tomar partido para saber interpretar el porqué, tras un intenso y meticuloso periodo de investigación.

En países donde la distorsión informativa, la omisión de hechos y la transmisión de noticias superficiales convenientes al poder establecido están a la orden del día, se hace cada vez más necesario la presencia de profesionales que estén dispuestos a contar la violación sistemática de los más débiles. La actividad periodística, bien documentada y testimoniada, ajena al poder, ha de estar al servicio de los oprimidos para que sus gritos ensordezcan al poder y avergüencen al mundo.

No hay periodista sin compromiso. Hombres como John Reed, Ryszard Kapuscinski, Rodolfo Walsh, Edgar Snow y Robert Capa tienen que servir de espejos donde mirarse generaciones de periodistas llamadas a dignificar una profesión por la que se han sacrificado una pléyade de profesionales a lo largo de la corta pero intensa historia del periodismo. La búsqueda de la verdad ha de ser el objetivo principal de cualquier profesional, más allá de la simple narración aséptica y puntual de los hechos.

 

Ejemplo propio para apoyar la idea

Salvando la distancia sideral entre los ejemplos aportados por Serrano para apoyar su tesis, me permito traer a colación, con el respeto y la humildad que merece la ocasión, la experiencia personal vivida en la pequeña emisora de radio y televisión, Onda Minera RTV Nerva (Huelva), donde trabajo desde hace más de veinte años.

A los dos años de iniciar el nuevo siglo, el pueblo donde nací, crecí y me desarrollé como profesional de la comunicación, se enfrentaba a un presente aterrador y un futuro incierto a causa de la grave crisis socioeconómica en la que comenzaba a sumirse la Cuenca Minera de Riotinto, tras el cierre de los establecimientos mineros que empleaban a la mayor parte de la población activa de la zona.

Los profesionales del medio de comunicación local diseñamos un plan de trabajo, al margen de injerencias políticas y empresariales, consistente en la descarada toma de partido a favor de unos mineros abocados a la pérdida inminente de sus puestos de trabajo y principal sustento de sus familias.

El momento calmen de aquella experiencia se vivió entre el 7 y el 10 de febrero de 2002 con el maratón radiofónico de más de 100 horas ininterrumpidas de emisión, “La Columna Minera en marcha” en el que contamos, minuto a minuto, la marcha a pie protagonizada por los mineros, desde Riotinto, localidad en la que se ubicaba el principal centro de explotación, hasta Sevilla, capital de Andalucía, donde las administraciones Central y Autonómica ultimaban el plan de cierre de las minas de Huelva.

Durante cinco intensos días, caminamos, sufrimos, comimos, lloramos y dormimos con los mineros. Les dimos voz y les servimos de vínculo de unión permanente con las familias que se quedaron en sus humildes hogares pegadas al transistor mañana, tarde y noche. Analizamos, reflexionamos y profundizamos sobre todo lo que estaba ocurriendo. El flujo de comunicación fue de tal intensidad que aquella experiencia fue merecedora del Premio Periodismo Ciudad de Huelva 2003 en la modalidad de radio y sirvió para fijar el compromiso del ente de comunicación local con sus vecinos hasta nuestros días.

cc

 

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