Donde dije “digo”, digo “Diego”

Juan A. Hipólito

El periódico de mayor tirada en España, El País, fue víctima de “ese microbio de origen desconocido y de picadura irreparable”, tal y como Gómez de la Serna definió la errata, al “manchar” su portada del 27 de abril de 2014 con una de esas faltas de ortografía que dañan la vista de los correctores más afamados.

En una de las tres orejas informativas de la mencionada portada, concretamente la que se encuentra al margen derecho, aparece la palabra esclavitud con x en vez de s para promocionar la venta de la película “Doce años de esclavitud” por solo 9,95 euros. El texto va acompañado de una reproducción del cartel de la película donde la palabra en cuestión aparece escrita de forma correcta.

En la actualidad, la monumental errata aparece corregida en la sección de portadas de la hemeroteca del periódico. Sin embargo, del error ortográfico se hicieron eco numerosos medios digitales y profesionales del sector que encontraron en la mencionada falta el abono suficiente para sembrar en Internet la semilla cuyos frutos continúan recogiendo meses después.

El Diccionario de la lengua española, DRAE, obra de referencia de la Real Academia Española, RAE, recoge la forma correcta en la que se escribe la palabra en cuestión, es decir con s en vez de x, así como sus diferentes acepciones.

Ahora bien, nadie dice nada al respecto del segundo error ortográfico que, a mi entender, se comete en la mencionada sección. Se trata de la palabra que da nombre a los premios cinematográficos: Óscar. Esta aparece sin tilde en la primera letra con la que empieza.

Al respecto, la Fundación del Español Urgente, Fundéu,  patrocinada por la Agencia Efe y BBVA, asesorada por la RAE, cuyo objetivo es colaborar con el buen uso del español en los medios de comunicación y en Internet, recuerda que, “en todos los casos, tanto si se escribe con minúscula como con mayúscula, Óscar (u óscar) lleva tilde en la o por ser palabra llana terminada en erre”.

Resulta realmente sorprendente encontrar este tipo de errores en periódicos de cierto prestigio internacional, como es el caso que nos ocupa. Más sorprendente aún resulta que ninguno de los profesionales que formaban parte de la cadena de responsabilidad en el proceso de edición se diera cuenta de semejante falta de ortografía en la página más cuidada del periódico: la portada.

 

Autor: Juan Antonio Hipólito Domínguez

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