La caricatura en la prensa del siglo XIX

Juan A. Hipólito

Podría decirse que la caricatura existe desde que el ser humano empezó a dibujar, pero numerosos expertos en la materia coinciden en apuntar al siglo XIX como la época dorada de este género, consistente en la representación exagerada de unos personajes o de unos hechos relevantes con la intención de trasmitir un mensaje contrapuesto a los ideales dominantes.

El desarrollo de la xilografía y la litografía traerían la consolidación del género, especialmente en Europa, donde las convulsiones políticas que sacudían algunas naciones del viejo continente, convertían esta temática en caldo de cultivo para que la caricatura tomara vida propia, al margen de los medios de comunicación de la época, y fuera utilizada como arma arromadiza ante los más poderosos.

Napoleón se mantuvo en el centro de la diana durante gran parte de las dos primeras décadas del siglo XIX. El Emperador fue blanco de los dardos más envenenados que se lanzaban para ridiculizar al personaje y satisfacer al populacho, tanto dentro como fuera de las fronteras del Imperio francés. La caricatura inglesa que hace referencia a la Confederación del Rin es un claro ejemplo de esto: Bonaparte aparece muy afanado moldeando a su antojo pequeños reyes de marioneta para los Estados del Primer Imperio francés, tras destruir el Sacro Imperio Romano Germánico.

 

Caricatura inglesa en la que se ve a Napoleón fabricando reyes de marioneta

Caricatura inglesa de Napoleón fabricando reyes de marioneta.

 

La difusión y generalización de la prensa terminaron por expandir y consolidar este nuevo género crítico a lo largo del siglo XIX, llegando a alcanzar un papel fundamental como único medio capaz de utilizar un lenguaje popular y asequible en el que todo ciudadano de a pie pudiera encontrar una válvula de escape a sus frustraciones.

En el último tercio del siglo XIX, los adelantos técnicos posibilitaron la publicación de imágenes de gran tamaño a todo color a un precio asequible. Pero fue la libertad de expresión, pese a los muchos obstáculos que seguían encontrándose, su principal promotora. En este sentido, la caricatura siempre ha estado ligada a momentos de crisis política-social y cambios de regímenes.

En España, Carlos de Borbón y Austria, cuarto pretendiente de la dinastía charlista, se convirtió en uno de los personajes más caricaturizado (a lo contribuyó su fama de mujeriego empedernido) de un país en decadencia, donde la política y la Iglesia también fueron objeto de todo tipo de burlas impresas en papel .

 

Caricatura de Carlos de Borbón flanqueado por dos mujeres en un país ingobernable

Carlos de Borbón rodeado de mujeres en un país ingobernable.

 

Al otro lado del Atlántico, el uso político o propagandístico de la caricatura no fue muy diferente a la del viejo continente. Pero a diferencia de las caricaturas realizadas durante las primeras décadas de forma anónima o bajo pseudónimo, el nombre del autor fue adquiriendo cierto prestigio y notoriedad en la prensa de la época. Verbigracia: Thomas Nast, caricaturista germano-estadounidense de finales del siglo XIX, considerado como uno de los padres de la caricatura política de los Estados Unidos, cuyas ilustraciones llegaron a protagonizar portadas de periódicos como el Harpers’s Weekly, que en plena Guerra de Secesión intentaba levantar la moral de las tropas federales del Ejército de la Unión en su lucha contra los Estados Confederados de América con la visita de Papá Noel en la Navidad de 1862.

 

Portada realizada por Thomas Nast el 3 de enero de 1863

Portada de Thomas Nast.

 

Autor: Juan Antonio Hipólito Domínguez

Biografía:

http://clio.rediris.es/arte/caricaturas/caricatura.htm

http://www.zumalakarregimuseoa.eus/es/actividades/exposiciones/exposicion-itinerante/el-siglo-xix-en-caricaturas

https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Nast

http://www.inmf.org/propaganda.htm

http://www.zumalakarregimuseoa.eus/es/images/don7.jpg

https://es.wikipedia.org/wiki/Thomas_Nast#/media/File:1863_harpers.jpg

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