Lectura: «Las debilidades estratégicas de los grandes grupos españoles de comunicación y su viabilidad futura»

estjobEl autor comienza su análisis partiendo de una etapa de 20 años, que comprende desde el final del franquismo hasta la llegada de las primeras televisiones privadas en 1989. Al inicio de esa etapa los medios de comunicación continuaban teniendo funciones propias del siglo XVII, pero al llegar la democracia comenzó una evolución vertiginosa con nuevas televisiones privadas o por satélite, y empresas multimedia, acompañado de entrada en el sector de capital extranjero, y también inversiones españolas en el exterior.

Esa situación llevó a la formación de los grupos españoles de comunicación a principios de los años 80, basando el autor la causa de sus debilidades en la falta de internacionalización, elevada deuda, falta de eficacia de sus directivos, y también por su carácter de empresas familiares y precaria profesionalización de sus estructuras.

Pese a la evolución experimentada por estas empresas, con sus posteriores salidas a bolsa, se aprecia gran falta de transparencia en el sector, junto con una gestión poco eficiente, que resulta en diversos fracasos de proyectos de expansión internacional.

También estos grupos recurrieron constantemente al apalancamiento, lo que les permitió una rápida expansión con múltiples proyectos de integración horizontal y vertical, entrando en diversos negocios audiovisuales, pero a costa de un excesivo endeudamiento con los bancos, agravado por el declive de la actividad en algunos sectores donde habían incrementado excesivamente su tamaño.

Los principales grupos multimedia españoles realizaron estrategias de integración vertical y horizontal que han resultado -salvo Mediaset España y Antena 3- en un excesivo endeudamiento financiero muy difícil de asumir, llegando al borde de la quiebra o forzados a vender sus unidades de negocio.

Los empresarios omitieron la necesidad de diversificar el riesgo. La caída en picado de la inversión publicitaria entre un 25 y más de un 50%, provocada por la crisis entre 2007 y 2012, afectó gravemente al sector. Una procedencia de los ingresos únicamente a nivel nacional, y desacertadas inversiones de expansión en sectores en declive como la prensa escrita, sin estrategias para su reconversión a medios digitales, empeoró aún más la situación.

Las políticas de adquisición de output deals y derechos deportivos a precios elevados, colocaron en una situación límite a empresas como Prisa, Unedisa o Mediapro, o frenaron su desarrollo como grupos multimedia, a empresas como Vocento. El resultado es una deuda acumulada que supera 10 mil millones de euros, cuya devolución no parece viable a menos que vendan por separado todas sus unidades de negocio, por lo que el futuro de estas empresas parece bastante complicado.

Otro error ha sido no haber realizado una expansión en el extranjero, con la única excepción de Prisa, que les hubiera permitido esquivar los seis años de profunda crisis económica vivida en el país, que llevó a los grupos que concentraron su inversión en España a una difícil situación financiera, obligándoles a dar entrada en su accionariado a grandes bancos y sociedades de capital riesgo. También se incrementó la “italianización” encabezada por Mediaset, RCS Mediagroup y DeAgostini.

El excesivo recurso a la financiación bancaria en forma de créditos fue otro error decisivo. Estos procesos de apalancamiento financiero desembocaron en una situación que tuvo graves consecuencias para empresas del sector inmobiliario y construcción, llevándolas a la quiebra técnica, y afectando también a gran número de entidades bancarias que se vieron obligadas a pedir ayudas.

Finalmente, se ha producido el efecto contrario del pretendido, los grandes grupos multimedia han acabado reduciendo su tamaño, con desinversiones, o arrendamiento de unidades. Las consecuencias parecen difíciles de valorar, pero todo apunta a una mayor entrada de grupos de comunicación extranjeros como Mediaset, Bertelsman y Disney, junto con capital especulativo de sociedades de capital riesgo como Liberty, o personajes ajenos al mundo de la comunicación, o un renovado interés por los derechos de retransmisión de la liga española de fútbol.

También preocupa la llegada de una situación de oligopolio que haga peligrar la libre competencia, amenazando el pluralismo informativo. Esta situación puede provocar también la concentración de la facturación publicitaria. Esto nos lleva a valorar el papel del gobierno a la hora de controlar estas fusiones y absorciones que se realizan en los grupos de comunicación.

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García Santamaría, J. V. (2013). Las debilidades estratégicas de los grandes grupos españoles de comunicación y su viabilidad futura. Global Media Journal, vol. 10, núm. 19, 2013, pp. 85-102

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