Trabajo: ¿Pueden los medios crear sus propias motivaciones?

herLa película estadounidense Her fue dirigida en el año 2013 por Spike Jonze, quien con una narración visual técnicamente perfecta va desgranando una historia teóricamente de ciencia ficción, pero que resulta tener bastantes similitudes con las relaciones interpersonales de la sociedad actual.

En un ambiente futurista nos muestra la vida cotidiana de un personaje y su interacción con los sistemas tecnológicos que están presentes permanentemente es sus acciones. Con un relato tan bien planteado que más allá de ser un producto cinematográfico, nos lleva a un análisis sobre las relaciones humanas en un futuro muy probable y cercano.

Vemos una sociedad aséptica y tecnológica, donde las personas carecen de interacción y dialogo, comunicándose únicamente con un auricular que está conectado a un sistema inteligente. El protagonista, cuyo oficio es escribir cartas para otras personas, se encuentra atravesando un divorcio que le ha abocado a una situación de soledad y monotonía, aliviada únicamente por breves contactos nocturnos con mujeres desconocidas, a través de chats sexuales de audio.

Resulta creíble el planteamiento de que toda esa tecnología y redes sociales que nos absorben, y cuya misión debiera ser facilitar las relaciones entre las personas, acaben produciendo justamente el efecto contrario, modificando nuestros hábitos y haciendo cada vez menos frecuente el contacto físico.

La película nos expone situaciones como la del gato muerto que pueden parecer grotescas, pero que si las analizamos vemos que tienen sentido. El sexo virtual lleva al personaje a experimentar situaciones totalmente perversas, que pueden resultar excitantes al ser imaginarias, pero que en la práctica real resultarían desagradables. Esta facilidad y limpieza con la que son ejecutadas produce una escalada de depravaciones virtuales imaginarias que acaban transformando al personaje, dificultando su capacidad para establecer una relación convencional.

Esta pérdida de la capacidad para el contacto físico se plantea en otra escena, donde el protagonista ya ha iniciado su relación de pareja con su sistema operativo, pero atraviesan su primera crisis sentimental, y ella le ofrece simular una relación física juntos, utilizando la ayuda de una mujer voluntaria. Los hábitos que ha adquirido el protagonista le muestran totalmente incapaz de disfrutar del contacto físico con la mujer, aun siendo esta de una gran belleza.

También el relato hace énfasis en la falta de comunicación de un modo que resulta irónico, al exponer la separación de la pareja vecina del protagonista, explicando que el hombre ha hecho voto de silencio marchándose a un monasterio budista. Realmente no parece necesario que tuviera que irse tan lejos para no hablar con nadie, puesto que en la sociedad que viven el dialogo entre humanos es prácticamente inexistente.

La relación del protagonista con su sistema operativo continua su deterioro, de repente el sistema deja de funcionar y el protagonista entra en pánico hasta que poco después ella reaparece diciendo que estaba instalando una actualización, el protagonista se muestra desconfiado y celoso preguntando si le ha sido infiel, a lo que ella responde reconociendo una cifra de infidelidades realmente maratoniana, difícilmente alcanzable por una rival humana, dejando estupefacto al protagonista.

Esto nuevamente nos muestra un paralelismo con situaciones de la actualidad, hoy en día el modo de relacionarse ha cambiado radicalmente, la gran evolución de las diferentes aplicaciones de contactos permite encontrar pareja con tal rapidez, precisión y amplia variedad que el ritual de emparejamiento convencional está casi extinto. Al mismo tiempo, esta facilidad para encontrar pareja lleva a un aumento de las relaciones esporádicas o infidelidades, y también nos hace perder el interés por superar la menor crisis de pareja, al encontrar más cómodo y fácil reemplazarla.

El final de la película nos muestra un protagonista desolado, que finalmente ha sido abandonado por su sistema operativo.

Realmente todo lo planteado en la película parece muy cercano en el tiempo, únicamente nos queda la incógnita de si esos sistemas inteligentes llegaran a sustituir a las parejas humanas en un futuro. Esto parece perfectamente viable, si tenemos en cuenta que ya existen sistemas que pueden conducir el coche por nosotros, por lo que hacer algo tan simple como decirnos lo que deseamos oír para satisfacernos no debería tener mucha dificultad técnica.

Suena muy lejano, pero hace tan solo 250 años para encontrar pareja había que realizar actividades tan agotadoras como montar a caballo o batirse en duelo, lo que comparado a los 4 clics de ratón que son necesarios hoy en día, hace que parezca fácil que ese futuro pueda producirse.

Tal vez no lleguemos a verlo, pero es posible que el futuro de la humanidad sean las relaciones de humanos con robots, y descendientes nacidos en laboratorio previa elección del fenotipo a la carta.

Aunque también es probable que podamos confiar en algunos especímenes que conserven el instinto animal, y no teman afrontar una relación física convencional.

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Her (Ella)

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