Al ritmo de las encuestas

La Habana Vieja, Pinar del Rio, San Juan y Martínez, Bayamo, Guisa son municipios cubanos que no solo tienen en común la música. Junto con los viejos sones, rumbas, pregones y boleros que en sus calles fueron creados también comparte que fueron las primeras poblaciones de la región (Caribe, Centro y Suramérica) en las que se aplicó una encuesta de utilización del tiempo que tuvo un componente adicional relacionado con el enfoque de género.

Pero Cuba no solo fue pionera en ello, según recuerdan Rosario Aguirre y Fernanda Ferrari[1]. La isla fue precursora en la implementación de este tipo de estudios e hizo el primero de ellos en 1985.

Posteriormente, varios países del nuevo continente se unieron a esta iniciativa que tiene como fin formular e implementar políticas públicas basados en los resultados. Los análisis económicos que deriven de los cuestionarios, por ejemplo, son empleados para comprender cuál es la tendencia, si se avecina una tormenta en ese aspecto y hacia dónde se puede virar el barco para evitarla. O enfrentarla, según el caso.

Uno de los apartados sobre los que más atención se ha puesto es en el trabajo no remunerado. Según el Departamento Nacional de Estadística de Colombia, Dane, señala que “la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT) 2012-2013 evidencia que la provisión de cuidado no remunerado es realizada principalmente por mujeres, lo cual enfatiza un rasgo de inequidad en el funcionamiento económico, que refuerza otras dimensiones de la inequidad social”[2].

Tal parámetro no es exclusivo de las mujeres colombianas o americanas. Según los resultados de una encuesta similar aplicada entre 2009 y 2010 por el Instituto Nacional de Estadística, INE, el 92% de las españolas se encarga de las labores del hogar, incluido el cuidado de los niños y las personas a su cargo, mientras que los hombres que se dedican a esos menesteres son apenas el 74%.

Si estos insumos sirven para delinear las políticas públicas, ¿por qué no se establece un lineamiento estatal que ofrezca un método de pago para ese tipo de ocupaciones?

Las discusiones frente a este tema están a la orden del día. ¿Quién le pagaría a la mujer por esas labores? Si estamos hablando de una madre cabeza de hogar, ¿se paga a sí misma por su trabajo?

En Colombia el tema cobró vigencia el año anterior cuando entró a regir una ley que obliga el pago de una mesada adicional (llamada coloquialmente prima) a las personas que trabajan como domésticas en las casas.

¿A quién le sirve?

En la era de datos abiertos que vivimos, los organismos encargados de realizarlas deben propender por divulgar de la mejor manera los resultados. Si refleja el diario vivir de la población debe mostrarse más a fin de buscar una alternativa a los modos de vida.

Como parte de esta cadena están los medios quienes, en un ejercicio de responsabilidad informativa deben comunicar el porqué la importancia de esa encuesta ya que las mismas muestran una radiografía de su audiencia.

Y, así las cosas, tanto los medios como las encuestas tienen ese eje en común: el público objetivo.

No obstante, las grandes empresas informativas desconocen lo que advierten los gurús de la materia: hay que hacer periódicos útiles para la ciudadanía.

Al respecto, Miguel Ángel Bastenier, periodista español sostiene que “la sección de información local de los grandes diarios capitalinos es muchas veces un dietario de festivales, procesiones, cultura y jarana en la calle, pero en la que le faltan barrios, consumo, radiografía del nivel de vida. (…) Lo que tiene que hacer es informar menos sobre las cosas de la política y más sobre la política de las cosas[3]”.

A lo que deberían apostarle los institutos de estadística de cada país es a promocionar esos contenidos a través de las nuevas tecnologías. Los mismos resultados señalan que ha aumentado la cantidad de horas que las personas pasan frente a un computador revisando sus redes sociales.

Esto, lógicamente, debe hacerse acorde a lo que la ciudadanía consume en la red: mensajes atractivos y cortos, que no demanden mucho tiempo de consulta, que sean fáciles de comprender y con un lenguaje sencillo.

“Lo que tiene que hacer es informar menos sobre las cosas de la política y más sobre la política de las cosas”: Bastenier

Colofón

Una de las razones que esgrimen los gobiernos para no hacer de manera frecuente este tipo de encuestas es por temas económicos. Si no hubiera corrupción de por medio y el erario se destinara a la ciudadanía, las encuestas serían más habituales. Y de golpe podrían contratar a las personas que se dedican a hacer trabajo no remunerado.

 

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[1] Las encuestas sobre uso del tiempo y trabajo no remunerado en América Latina y el Caribe, caminos recorridos y desafíos hacia el futuro. Cepal, 2014.

[2] Encuesta Nacional de Uso del Tiempo –ENUT. Recuperada de https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/pobreza-y-condiciones-de-vida/encuesta-nacional-del-uso-del-tiempo-enut#información-especial

[3] Cómo se escribe un periódico, p 71 y 72. Miguel Ángel Bastenier, 2009.

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