La solidaridad del confinamiento

Durante el confinamiento vivimos momentos difíciles, en los que las malas noticias parecían no tener fin. Pero también nos dejó historias de solidaridad únicas. Estas son algunas:

El bombero de Ecuador que dio conciertos con su trompeta

Un bombero de Quito se subió a la grúa de un camión para dar conciertos con su trompeta a las familias que se encontraban en cuarentena por el coronavirus.

Su nombre es Luis Quimbita e ingresó al Cuerpo de Bomberos hace seis años. Según dijo a Reuters, su intención era “dar un poco de alegría en estos momentos de tristeza que estamos pasando por la cuarentena”.

El taxista que llevaba a pacientes sin cobrar al hospital en Madrid

En un hospital de Madrid recibieron a un taxista con aplausos. Había estado llevando a pacientes sin cobrar al hospital y los sanitarios decidieron homenajearle. “Es una sorpresa que le hemos dado a un taxista que lleva a pacientes sin cobrar al hospital. Le hemos dado un sobre con dinero y una dedicatoria. Le hemos llamado para decirle que tenía que hacer un traslado y ha sido muy emocionante. No paraba de llorar”, explicaron los trabajadores del hospital, según publicó Marca.

La profesora que creó una “estación” para abrazar a sus alumnos en Estados Unidos

Kelsey Pavelka es una maestra en un colegio de Indiana (EEUU) que echaba de menos a sus alumnos. Teniendo en cuenta las medidas de distancia social que se han adoptado por el coronavirus, ideó con su mujer una “estación de abrazos” para estar más cerca de ellos, según recoge Bebés y más.

Fotografías publicadas por Kelsey Pavelka en su cuenta de Facebook


Utilizaron una cortina de baño, cinta, bolsas de plástico… E instalaron una barrera de plástico en la puerta de su casa. Con un cartel en el que ponía Quarantine Hugs (“abrazos de cuarentena”, en español), invitaba a sus alumnos a abrazarse, pero con seguridad.

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