El uso de la cámara oculta en los reportajes de investigación

cámara oculta

¿Podemos justificar el uso de la cámara oculta el los reportajes?

Es una cuestión que ha sido discutida desde el punto de vista ético y jurídico. La sentencia del Tribunal Constitucional en 2012 abrió un gran debate en este punto, y polémica en las investigaciones periodísticas que usaban este instrumento.

El periodismo es un servicio público, pero ante el derecho de la información, tienen prioridad y se deben proteger otros derechos no menos importantes en caso de colisión.

De hecho, el artículo 20 de la Constitución menciona el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen, y la protección a la infancia y juventud. También en los artículos 10.1 y 18.1. También la deontología del periodismo (FAPE), habla de  que “el periodista respetará el derecho de las personas a su propia intimidad e imagen, teniendo presente que… sólo la defensa del interés público justifica las intromisiones o indagaciones sobre la vida privada de una persona sin su previo consentimiento…”. “En el desempeño de sus obligaciones profesionales, el periodista deberá utilizar métodos dignos para obtener información, lo que excluye los procedimientos ilícitos”.

A su vez, el derecho a la intimidad tiene sus propios límites:

  • En el ámbito laboral, para un control necesario de la actividad de los trabajadores.
  • En el ámbito penitenciario, para vigilancia, donde el preso está en una situación especial de privación de derecho.
  • En lugares públicos, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad también usan la videovigilancia como determinados controles de carácter general.

En la práctica cada caso es único. Hay que analizar cada uno en particular, sus atenuantes o agravantes propios.

El caso de la naturista

El caso mencionado, de Rosa Fornés, la periodista con su cámara se introdujo en una consulta que ella tenía, no en su hogar. No veo que ese tema pertenezca a estos límites, ni que tenga suficiente gravedad y relevancia pública.

Creo que aquí primaría el derecho de intimidad y la propia imagen.

El Medio de comunicación tendría que buscar otras formas de obtener lícitamente esa información, con métodos menos intrusivos que el uso de la videocámara: como entrevistar a las clientes.

¿Hay que desterrar totalmente este uso de videocámaras?

De este caso particular doy el salto a las videocámaras en general. Es una gran limitación el no poder usar videocámaras. Creo que puede haber un puerta abierta que sí permita investigar así otros casos más graves.

La presidenta de la FAPE, Elsa González, dijo con ocasión de esa sentencia: “No se puede generalizar y condenar cualquier empleo de la cámara oculta.”

Por ejemplo: Creo que sí se podría aplicar, según el citado límite de los lugares públicos, a temas que tocan a la cooperación entre periodistas y agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, como la investigación de tráfico de drogas, la lucha contra la delincuencia, el terrorismo, etc. Y son temas que considero de la mayor gravedad, como amenaza a la seguridad del país, en que los derechos particulares deben ceder en favor del bien común.

 

Esta cita de la tesis de Fernando Gómez Sáez refleja bien este asunto:

“Medios de comunicación señalados en calidad de referentes del Periodismo…, como son RTVE, BBC o The New York Times, solo aceptan que se recurra a la cámara oculta para demostrar la comisión de prácticas delictivas e ilegales que tienen un destacado interés para el público, y únicamente cuando no se disponga de otro modo para obtener dicha información. Es necesario acudir tanto a los códigos deontológicos elaborados por asociaciones de periodistas como a las autorregulaciones de empresas informativas.

Un requisito adicional para el empleo de instrumentos de grabación escondidos consiste en la necesidad de aprobación previa para su empleo por parte de la dirección del medio. Es más, para la emisión de la filmación oculta se exige el consentimiento de las personas que aparezcan de modo reconocible… En caso contrario se las debe pixelar”.

También me llamó la atención que F. Gómez hace ver que estas prácticas (cámaras ocultas) denotan “ausencia total de investigación periodística”, porque facilitan el trabajo del reportero, quien tendría que hacer una seria investigación, molestarse en conseguir los datos rigurosos por vías lícitas. No hay que dejarse llevar de la comodidad y recurrir a trampas, que luego pueden costar caro.

Los artículos presentados, de El País, dejan una cuestión abierta, para interpretación: La sentencia del TC habla de que “la cámara se usó en un ámbito considerado parte de la vida privada. Cabe preguntarse si se hubiera mantenido como ‘ilegítimo’ el uso de estos dispositivos en escenarios públicos”.

 

Fuentes:

-Apuntes de clase: tanto de Derecho como de Ética.

-http://www.apmadrid.es/noticias/generales/el-uso-de-la-camara-oculta-al-servicio-de-la-informacion-a-debate-en-la-fape

-http://www.europapress.es/sociedad/noticia-fape-afirma-decision-constitucional-camaras-ocultas-afecta-forma-muy-grave-periodismo-20120206183833.html

-http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/06/comunicacion/1328551348.html

-http://almeria.fape.es/los-reportajes-de-investigacion-con-camara-oculta-desde-el-punto-de-vista-periodistico-y-juridico/ (Libro recomendado, Tesis doctoral de Fernando Gómez Sáez en la UNED, 2015, que menciona y examina expresamente esa sentencia)

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