Niebla, en la obra de Miguel de Unamuno

Augusto visita a su creador

Augusto visita a su creador

“Empecé, Víctor, como una sombra, como una ficción; durante años he vagado como un fantasma, como un muñeco de niebla, sin creer en mi propia existencia, imaginándome ser un personaje fantástico que un oculto genio inventó para solazarse o desahogarse; pero ahora, después de lo que me han hecho… esta burla… ¡ahora sí!.. me siento, no dudo de mi existencia real!” (capítulo XXX).

“Niebla” es una novela (o nivola) muy conocida de Miguel de Unamuno, junto a la de “La tía Tula” y “San Manuel Bueno, Mártir”.

Miguel de Unamuno y Jugo

unamuno

Fue uno de los pensadores y escritores españoles más destacados de la transición entre el siglo XIX y XX (1864-1936). Catedrático de Lengua y Literatura griega en la Universidad de Salamanca, de la que luego fue rector.

Pensador preocupado por los problemas trascendentes del ser humano: la muerte, la vida, España…

Su obra está impregnada de rasgos autobiográficos, refleja una gran erudición y profundidad filosófica. Influyó en escritores posteriores. Escribió mucho, intervino en política, también sufrió el destierro por sus ideas republicanas. Destaca por sus ensayos, novelas, poesía, teatro y otras obras.

Estructura

Esta obra de Unamuno consta de tres prólogos (el último fechado en 1935), 33 capítulos o actos, y un epílogo fúnebre por parte de su perro Orfeo. Está escrita en prosa: frases largas a veces (narración y monólogos), y en otros actos mucho diálogo.

Resumen

Es la historia de Augusto Pérez, joven solitario, que vive en su mundo, con ideas extrañas, y entrelazado con una trama amorosa, de Eugenia, cuya mano pretende al azar, casi sin conocerla. Ella no le quiere, y al final lo deja, días antes de su boda. Ante esto, Augusto decide suicidarse, pero antes hace una interesante visita a su autor. Destaco este ejemplo de metaficción: el protagonista va a ver a su autor (Unamuno) a Salamanca. ¿O es el autor el que se inventa como otro personaje más, o entra en la historia, porque se inventa las normas de la nivola como le parece? En esto juega un poco como a la “historia interminable” (M. Ende), en que el lector aparece de repente metido en el cuento de Fantasía.

Relación del narrador con el protagonista

Unamuno desfoga sus ideas en Augusto, sobre todo la angustia existencial, la tragedia de la vida. Augusto encarna ambas facetas: la contemplativa y la agónica.

El protagonista hasta hace poco ha estado como desconectado de la realidad, tras la muerte de su madre. Ya en los primeros capítulos vemos despertar en él, al azar, el amor a una mujer, Eugenia. Y, a través de ella, se despierta la pasión por todas. Augusto tiene un amor platónico, idealizado, filosófico, que no aterriza, no sabe amar. Varios personales lo describen como un “panoli que vive en Babia”, un pobre diablo.

Escena de Augusto con Eugenia

Escena de Augusto con Eugenia

Lo contemplativo y lo agónico aparece en comentarios, a raíz de los pequeños acontecimientos, sea en boca de Augusto, sea a través de amigos como Víctor, Domingo o Fermín. Por ejemplo, ante el noviazgo y matrimonio, su amigo Víctor le habla de experiencias raras de terceros: el hijo como un “intruso”, desengaños, matrimonios de interés, etc.

Es el mismo Víctor el que, ya avanzada la novela (cap. 17º), menciona a Augusto el término nivola, y él ve ahí reflejada su vida.

Por la boca de este amigo de Augusto, Unamuno nos descubre este nuevo género literario y sus características: personajes sin carácter, que se hacen sobre la marcha. Mucho diálogo. Y poner las leyes que “le dé la real gana”. Augusto sale de esa escena cavilando: “Y esta mi vida, ¿es novela, es nivola o qué es? Todo esto que me pasa y que les pasa a los que me rodean, ¿es realidad o es ficción?” Aquí el matiz agónico. Del mismo modo discurre en muchas ocasiones, con sus dudas, y esas dualidades entre ficción-realidad, metafísica-erotismo, vida-muerte, razón-fe, vida-muerte, lo decoroso o indecoroso…

Comentario

Si vuelvo a la estructura interna, descubro que la trama de acontecimientos y el conflicto externo apenas cuenta. Sobresale en Augusto un conflicto interno, existencial: ¿existe o no? ¿ama o no? ¿su esposa será su madre?… Veo tantas dudas, que raya lo absurdo y enfermizo. Dejan entrever las preocupaciones filosóficas y estéticas de Unamuno. También me llama la atención cómo trata el tema del amor y el matrimonio, el nuevo estilo de mujer que pone en labios de D. Fermín, el anarquista místico. Personalmente la lectura de esta nivola suscita dudas en los lectores, complica y retuerce los conceptos, hasta confundir. No me extraña que produzca en las mentes, como se titula, una niebla interior.

 

Fuentes:

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