Tradición y modernidad en el libro: del papel a las redes sociales

El libro tiene una larga tradición en la historia y en la cultura. No cuento lo que son escritura en papiros o pergaminos, sino el libro que siempre hemos visto.

-Pasa desde el libro artesanal de los amanuenses monacales, y patrimonio de élites.

-Abre la Edad moderna con la invención de la imprenta, en que se multiplica y abarata su uso.

-… Y llega al siglo XXI en modernos libros digitales, y en nuevos formatos.

De este modo, el libro está experimentando un nuevo proceso de elaboración y de búsqueda de sus lectores.

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Empiezo con un comentario personal. Nos encontramos en una sociedad en que la gente lee mucho. La alfabetización general en el siglo XX ha abierto campo para que se consuman todo tipo de escritos, sean informativos, instructivos o recreativos.

Y la comunicación interpersonal a veces también llega a ser más por escrito (tuits, whatsapp, Skype, etc.) que establecer un diálogo oral. En este sentido, nuestra comunicación se ha empobrecido de alguna manera.

Pienso que también, a veces, esa lectura también se ha empobrecido en su profundidad. Con un libro impreso, uno puede detenerse, desconectar un poco de lo que le rodea, meditar, releer, emitir juicios de valor con más criterios. Con el móvil, uno también puede leer, ciertamente. Pero amenazan muchas distracciones.

No pienso que sea algo cultural, de que cuando uno llegue a adaptarse a las tecnologías, a un plazo largo o corto, también podrá leer con ese sosiego. La mente humana tiene ideas que no dependen de la tecnología. El aleteo del espíritu es superior a unos soportes que nos zambullen en la materia. Además, la mente humana, con la tecnología, se puede volver perezosa, como dice el catedrático Manfred Spitzer (Quijada, 2017).

En los variados artículos, citados para este ejercicio, podemos conocer mejor el eBook, su forma de publicación y comercialización.

Comento un resumen del artículo de María Llorens “¿Cómo triunfar con tu propio eBook?” (2012).

Lo he visto interesante. En síntesis, primero presenta unos datos y el panorama actual de los libros digitales. Apenas llegan a un 10% los autores que logran un rendimiento económico aceptable.

La autora comenta que el mercado “de los libros digitales es aún desconocido para muchos autores”.

Luego cita los pasos básicos para hacer un libro electrónico:

  • -Escribirlo.
  • -Buscar un nicho de mercado. Tener claro el público objetivo al que le interesa. Y temas que interesen y no queden arrinconados en un almacén.
  • -Cuidar la calidad en diseño, ortografía, formato. Presentación sea óptima.
  • Asesorarse con editores profesionales.
  • -Lanzar una página web o blog propia, para darse a conocer.
  • -Ser realista con el precio que se pide.
  • -Procurar una difusión lo más amplia posible.
  • -Por último, sobre todo, tiempo, esfuerzo y mucha paciencia.

El libro, si lo ha escrito uno mismo (autopublicación), tiene que ser de suficiente calidad. Como un editor se piensa bien qué libros va a imprimir, también el que quiere lanzar un eBook tiene que tomarse esa molestia, si realmente quiere tener aceptación. Me parece adecuado este punto, de pedir el consejo y revisión de un editor con larga experiencia.

Si el libro fue escrito por otro autor, hay que tener también en cuenta aspectos legales como los derechos de autor y pedir las debidas licencias.

 

Lo más general es que el itinerario de un libro empiece en el papel, y luego dé el salto a un eBook.

El canal de distribución que menciona es Amazon, que ha publicado una guía para publicar de esta forma.

La forma ordinaria es que primero se publica en papel, y luego se da el salto al eBook.

La industria editorial, con los tres sectores de Edición, distribución y venta (librerías), tiene que readaptarse con estas nuevas tecnologías aplicadas a los libros. Los libros electrónicos no tienen por qué comprarse en una librería. Me lo puedo descargar de una empresa de B2C que preste este servicio. Sí se mantiene el que hay que pagar un precio determinado.

No conozco muchos libros digitales. Personalmente no me apetece leerlos así, sino en papel. No soy nativa digital, y nunca he usado la tecnología para leer. Pero a cada cual lo que más le ayude.

TVE. El Ministerio del Tiempo (detalle)

TVE. El Ministerio del Tiempo (detalle)

Si me apeteciera leer, tal vez sería alguno de Arturo Pérez-Reverte. En este caso, es curioso que este escritor primero publicó por etapas la serie de “Las aventuras del capitán Alatriste”, desde 1996, y ha tenido un gran éxito. Luego se recogió en un solo volumen.

(Puedo citar el emplazamiento de este libro en la serie de televisión “El Ministerio del tiempo”, capítulo 1º).

Pérez-Reverte dirige también una página web, Zendalibros, y hay artículos muy interesantes. Referido a este tema de la competencia y supervivencia entre libros impresos y eBooks, hay un interesante artículo de Roger Chartier.

 

También, como estamos en el centenario, algún libro que trate de la Virgen de Fátima. A propósito de libros recomendados en Facebook, en la editorial EDIBESA, está recomendado un libro sobre este tema.

Secretos de Fátima. Fuente: Edibesa

Secretos de Fátima. Fuente: Edibesa

 

Secretos de Fátima, por Grzegorz Górny, y Janusz Rosikon. Viene anunciado en su página web, pero también está en Redes Sociales. Pero por lo que veo, solo está en edición impresa, no en formato electrónico.

He visto también estos artículos sobre los libros “En los zapatos de Valeria” y “Bajo la misma estrella”, pero no los conocía.

Para el futuro del libro, es posible que aumenten las ediciones digitales, y la gente se vaya acostumbrando a ellos. Pero no creo que desaparezcan las ediciones físicas, en papel. Cada una de las dos opciones tiene sus pros y contras (Rodríguez, 2013), y cada lector debe barajar qué prefiere.

Es posible que el libro digital tenga una evolución, que la lectura se simplifique o vuelva más interactiva, con el riesgo, que mencioné, de la pereza mental. O que se alcance la posibilidad de hacer las anotaciones que cada uno desee, resumir, extractar, etc., según las necesidades y demandas de los nuevos públicos y de las tecnologías que vengan.

 

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