CASABLANCA, amor y resistencia

La importancia del cine como instrumento de propaganda, fue especialmente notable en la época de la Segunda Guerra Mundial, como refleja la película analizada, Casablanca. Además de ser uno de los largometrajes más renombrados de la historia del cine, es también un símbolo de resistencia respecto al nazismo, así como una de las películas románticas más citadas con frases tan conocidas como “siempre nos quedará París”. Dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, está basada en la ciudad marroquí de Casablanca, donde miles de refugiados esperan la oportunidad de poder salir de allí y alejarse del conflicto bélico.

A lo largo del film podemos encontrar numerosos ejemplos de propaganda política y de guerra. Ya desde los primeros minutos podemos hablar de ellos. En uno de los registros que la policía llevaba a cabo con la documentación de los refugiados, un hombre echa a correr para intentar librarse de ser arrestado. Durante la carrera es abatido de un tiro, justo delante de un casablanca muralgran cartel con la fotografía de Philippe Petain, presidente de la Francia de Vichy, anteriormente conocido como “el vencedor de Verdún”. Esta escena simboliza la represión y la dureza que se aplica en caso de no cumplir la ley, que en el caso de la Francia de Vichy, está directamente relacionada con las ideologías alemanas del nazismo.

Durante toda la película y conforme se va averiguando porqué Ilsa actúa de esa forma con Rick, estamos ante otro ejemplo de propaganda política. La protagonista abandona a Rick por unos ideales, por defender un pensamiento dándole incluso más importancia que al hombre del que está enamorada. Por otro lado Víctor Laszlo refleja a la perfección la figura de la resistencia, de la lucha, y del valor, demostrando a Alemania que no puede retenerlo en ninguno de sus campos de concentración, y que una sola persona quizá no valga nada, pero si un grupo de personas lucha unido, vencerán. Esta, es una de las ideas que se repite incluso textualmente a lo largo de la película, la idea de unidad y resistencia como solución y antídoto ante la Alemania nazi.

Por otro lado, el café más prestigioso de todo Casablanca es dirigido por un americano, país enemigo directo de Alemania. Este hecho simboliza que por mucho que los alemanes quisieran gobernar el mundo, no era posible que tuviesen control bajo todo lo que quisieran. Por ello, la presencia del Rick’s Café en una zona donde primaba el apoyo al nacismo, era otra señal más de resistencia y de oposición al régimen establecido. Otro de los aspectos fundamentales de este café, era la variedad de culturas 85982-726-544y nacionalidades que se juntaban en él. Era por así decir un sitio de recreo y donde la gente podía distraerse y olvidar al menos durante un breve tiempo todos sus problemas. Es precisamente en este café donde tiene lugar uno de los más claros ejemplos de propaganda bélica. En una de las veladas nocturnas donde se reunían diferentes grupos a beber, una cuadrilla de alemanes empezó a entonar “Die Wacht am Rhein” (el guardia sobre el Rin) y en contrapartida el líder de la resistencia Víctor Laszlo pide a los músicos por favor que toquen la Marsellesa. En ese momento muchos de los que estaban en el Rick’s café abandonaron sus asientos y entonaron con orgullo este himno, haciendo que los alemanes dejasen su canción, demostrando así que la resistencia no se rendía.

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Por último solo queda añadir que Casablanca comenzó siendo una película creada exclusivamente como propaganda, pero que con el paso de los años se ha convertido en el icono romántico por excelencia.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

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