¿Quién piensa en los niños-estrella?

Artículo: Laguna, C. y Pérez-Hernando, C. (2014). Se busca niño para subir audiencia. El País, 30 de agosto de 2014.

El artículo refleja una realidad de la que la sociedad no se ha concienciado realmente. El hecho de que los niños aumentan la audiencia es algo claro y numéricamente demostrable, como vemos en los datos de audiencia.

 

Ya sea por motivos económicos o por conseguir un mayor grado de influencia, muy acertado es el comentario del sociologo José Beltrán al decir que “el uso mediático de la infancia se encuentra al servicio de una programación que depende de los índices de audiencia”. Los niños hacen que, en estos programas, la relación audiencia-emisor muestre un elevado grado de identificación e interacción, pues a todos nos gustaría ser tan espontaneos y talentosos como estos niños se muestran. Así mismo, vemos un claro ejemplo de cómo los medios afectan a la audiencia, en este caso, en un modo afectivo.

 

En la misma línea, hay que destacar la opinión de Charo Sádaba cuando dice que “en realidad, programas como El Hormiguero o La Voz Kids no son para niños. Para empezar, se emiten en prime time, es decir, de noche”. Dentro de esta idea, siguen tratandose de programas familiares (el uso social del medio en cuestión es de afiliación), más populares en momentos de crisis, y que llevan a momentos de evasión ya que requieren poco esfuerzo mental, y lo más importante, nos entretienen.

 

Pero, ¿realmente se trata de una forma ética de generar grandes niveles de audiencia y de asegurar su fidelidad? Por supuesto es un asunto abierto a debate pues cada individuo/espectador tendrá su propia opinión al respecto. En mi caso, creo que no lo es. El comentario que hace Macarena Rey, productora ejecutiva de Master Chef, es muy ambiguo cuando, hablando de la presión que estos pequeños sufren, dice “Es horrible – reconoce-, yo hasta he llorado…Por eso les damos regalos”. ¿Es realmente una solución comprar materialmente a un niño cuando, en pleno proceso de madurez, les ponemos en situaciones en las que, probablemente, un fracaso de ese tipo podría marcar sus motivaciones para el resto su vida?

 

Susana Pérez, productora ejecutiva de La Voz Kids, por otra parte, cree que “es como un maravilloso juego para ellos”. No creo que sea así para todos. Desde luego para los que ganan si, o para los que sean muy fuertes mental y emocionalmente puede que también. Pero, si hay incluso adultos que realmente sufren con este tipo de competiciones, me parece todavía peor el someter a un niño a esto. Creo que preferimos pensar que ellos lo ven como un juego para no culpabilizarnos de lo que realmente es, pero los niños no son tontos, son niños si, pero en ocasiones se enteran de más de lo que siquiera imaginamos.

 

Más acorde con mis ideas estaría el profesor Hugo Aznar. Habla de dos grandes problemas en torno a todo este fenómeno. En primer lugar, la posible presión que realizan algunos de los propios padres sobre estos pequeños participantes, en busca de una explotación económica. Y, por otra parte, lo que puede suponer alcanzar la fama a una edad tan temprana, algo muy complejo aunque a ellos pueda no parecerselo

 

Por supuesto mis ideas no se manifiestan en todos los casos. Aimar San Miguel, participante de Master Chef Kids, tiene una actitud envidiable ante todo lo que se le ha presentado tras aquella experiencia, y opina que hay aspectos que le gustan y otros que no, sin darle mayor importancia. No así el caso de la ganadora de la primera edición de La Voz Kids, Maria Parrado. Esta chica, como dice su madre, “no puede verse en la televisión, porque se saca muchos fallos”. Se ha producido con ella, un efecto contrario al que probablemente se esperaba. En lugar de motivarla a ser una gran cantante, ahora trata de evitar verse así misma para no autojuzgarse como otros han hecho con ella.

 

En conclusión, creo que el hecho de utilizar a los niños para conseguir más audiencia es muy egoista por parte de las cadenas televisivas. El problema está en que estas no dejan de ser un negocio cuyo objetivo principal es la obtención de recursos económicos, pero realmente los que estamos en casa viendo estos programas podríamos vivir sin ellos, y a estos pequeños les librariamos de esas fuertes tensiones a los que les sometemos por interés propio.

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