Mucho más que una dieta.

Más allá de todas las estigmatizaciones socialmente extendidas, el veganismo es ya un estilo de vida que consiste en oponerse a todas las formas de explotación y crueldad hacia los animales. De comenzar cambiando los hábitos alimenticios, a convertirse en una filosofía para todo aquel que lo practica.

Las preguntas (poco acertadas) más frecuentes suelen ser: ¿Qué comes? ¿Te alimentas de lechuga? Sabes qué, aunque no comas carne, no va a cambiar nada ¿verdad? Y un sin fin más de cuestiones motivadas por la falta de información.

La decisión de reducir o abandonar el consumo de productos animales no solo es una cuestión moral, sino que también beneficia a la salud. Un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud concluyó que la excesiva consumición de carne roja y procesada supone un mayor riesgo de cáncer, enfermedades del corazón y diabetes: https://www.scientificamerican.com/espanol/noticias/las-carnes-rojas-y-procesadas-podrian-causar-cancer-dice-la-oms/

Otro mito muy extendido es que comer vegano resulta caro cuando, cada vez, hay más productos alternativos y accesibles que sustituyen a la carne, como el tofu o el seitán.

Según la Academia Americana de Nutrición y Dietética, una de las mayores instituciones de nutricionistas del mundo, considera que es más que viable llevar una dieta vegetariana o vegana, siempre y cuando sea equilibrada. Es más, incluso ayuda a prevenir y tratar de forma natural algunas enfermedades crónicas. (https://noticias.funiber.org/2017/01/20/asociacion-americana-nutricion-dietetica-ratifica-dietas-vegetarianas-saludables) También avala que esta dieta es apropiada en todos los periodos de la vida, incluso en la infancia, desmontando el mito de que los niños sufrirían la falta de vitaminas necesarias para su crecimiento.

La única carencia preocupante sería la vitamina B12, que se encuentra en alimentos de origen animal, pero es fácil encontrarla y suplirla por medio de polvos solubles, comprimidos, inyectables u otros alimentos enriquecidos ya sean cereales, verduras y frutas, alimentos ricos en calcio, legumbres o grasas saludables.

Otro motivo para apoyar este movimiento es ayudar a la sostenibilidad del medio ambiente. Suplir todo el consumo de carne, huevos o lácteos a escala nacional supone un enorme gasto de los recursos que disponemos, necesitando alrededor de 15.000 litros de agua dulce para producir solo un kilo de ternera. Por no mencionar la cantidad de comida que hay que producir para alimentar a todos los cerdos, vacas, gallinas ponedoras, pollos de engorde, peces, etc. Además, otro gasto masivo es el importe económico de los embalajes de los productos, sin contar la contaminación medioambiental que estos plásticos generan.

Más del 80% de la superficie global cultivable se destina a alimentar a estos animales, y a construir espacios donde almacenarlos, tratándolos como si solo fuesen mercancía. Además, las macro granjas aparte de destrozar el terreno ni siquiera generan empleo, ya que cada vez están más automatizadas y apenas necesitan trabajadores. Por último, pero no por ello menos importante, los mataderos y el trato que se les da a los animales es deplorable.

Objetivamente, por ahora es imposible concebir un mundo totalmente vegano, pero sí que está en nuestra mano reducir el consumo de productos provenientes de la ganadería más destructiva o fomentar otras opciones, como el vegetarianismo. No solo por los animales y por el medio ambiente, sino por el bien de todos.

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