El encierro a cielo abierto del migrante africano

Barcos deambulantes que buscan puertos amigables y pugnas entre los procesos legales y la moral humana. En medio de todo esto, vidas e historias desgarradoras de los migrantes africanos, que no logran ser ni de aquí ni de allá. En este especial, la historia de la esclavitud en África y los detalles del camino que tienen que recorrer los migrantes en busca de un hogar seguro.

El Sea Watch 3 se convirtió en la salvación de 53 refugiados africanos. FUENTE: The Conversation

El Sea Watch 3 se convirtió en la salvación de 53 refugiados africanos. FUENTE: The Conversation.

Cierre los ojos e imagine. La cubierta está insoportablemente caliente por el sol y ya no se puede respirar tanto aire salado. Muchos de sus compañeros se han tenido que quedar en puertos distantes por orden médica para evitar contagios y tantos han perecido ya. Uno que otro desapareció en medio de la noche, envuelto en las olas del mar. Piden permiso para entrar en cada puerto que se acerca, pero nadie los quiere y usted empieza a sentir desesperación. Tal vez sea hora de poner fin a este martirio.

Esa fue la situación por dos semanas de los 40 tripulantes del Sea Watch 3. Eran 53 los migrantes rescatados el 12 de junio frente a las aguas de Libia por la capitana alemana Carola Rackete, pero 13 fueron desembarcados días después por razones médicas.  Intentó ingresar en varios países, como Malta u Holanda, cuya bandera flameaba en la embarcación, pero se les negó la entrada. Carola dijo que Europa los había abandonado.

“Decidí entrar en el puerto de Lampedusa. Sé los riesgos que corro, pero los 42 náufragos que llevo a bordo están extenuados. Los llevo a salvo”, dijo la capitana en un tuit, según La Nación. Había observado que su tripulación empezaba a caer en depresión y algunos parecían tener intenciones de hacerse daño. Es por eso que decidió dejar de lado lo “política y legalmente correcto” y arribar al puerto de la isla en la noche, cuando es gratis ingresar y no suele haber nadie en los alrededores. Al atracar en el embarcadero, golpeó levemente a una embarcación policial, lo que le provocó una acusación del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, de haber forzado su paso, aunque haya se le haya intentado bloquear la entrada. Los migrantes pudieron desembarcar y fueron llevados a un centro de recepción, para luego enviarlos a alguno de los países que ha permitido la entrada de unos cuantos, Francia, Alemania, Finlandia, Portugal o Luxemburgo, como lo afirmó Infobae.

¿Cuáles fueron las consecuencias?

Carola Rackete debió asumir las consecuencias por su acto heroico.

Carola Rackete debió asumir las consecuencias por su acto heroico.

Carola desafió el mandato de Salvini del cierre absoluto de los puertos a las ONG, por lo que causó su furia. El ministro la llamó “fanfarrona” que “no respeta las reglas y que hace política sobre la piel de los inmigrantes”. Pidió que fuera detenida con el resto de la tripulación por ayuda a la inmigración clandestina y el secuestro de la embarcación. Se le acusó además de incitar la inmigración ilegal. Solamente por haber sobrepasado la autoridad del buque militar que le impidió el paso podría recibir una condena de tres a 10 años de cárcel.

Fue arrestada, pero tres días después la liberaron, ya que la jueza del caso consideró que no había cometido ningún delito y que había actuado en cumplimiento de su “deber”. Legalmente, si la tripulación estaba huyendo de un país en guerra, escapando de la miseria, no se les puede devolver. “No fue un acto de violencia, sino uno de desobediencia”, dijo Carola Rackete al diario italiano Corriere della Sera en una entrevista, según Infobae.

Podcast: ¿Por qué arriesgarse tanto? ¿Quiénes eran los migrantes que viajaban en el Sea Watch 3? ¿De qué huían?

El camino hacia la tierra prometida

Todos tienen un objetivo en común: están huyendo y/o están buscando una mejor vida. Se pueden imaginar el destino, pero pocos logran hacerse una idea clara de cómo será el camino.

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