El auge de la desinformación

El fenómenos de las “fake news” se extiende cada vez con mayor frecuencia con el desarrollo de las nuevas tecnologías. Las noticias falsas inundan las redes y condicionan la credibilidad de los medios de comunicación a nivel global.

En la era digital en la que vivimos, la sociedad ha mutado en su comportamiento a través de las redes sociales y, en muchas ocasiones, un determinado mensaje puede ser fácilmente manipulable y constatar un problema si se difunde, en el caso de las noticias falsas o bien las llamadas “fake news”. Un claro ejemplo de ello es el caso de Donald Trump. El peculiar líder republicano venció en noviembre de 2016 a Hillary Clinton las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Gracias, en parte al uso masivo de sus redes sociales (Twitter) en las que lanzaba mensajes negativos hacia sus contrincantes y en las cuales configuró una identidad propia en Internet.

Muchas de las barbaridades que exponía en las redes sociales calaron entre la población, y lo más importante, con sus mensajes ganaba potenciales votantes y mayor apoyo hacia su candidatura. Y la estrategia le salió a la perfección. Ahora, Trump se refiere a “fake news” a las informaciones de los medios que le perjudican, como en el vídeo anterior en el que censuró una pregunta de la cadena CNN porque no le interesaba.

En España, un caso similar ocurre con el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, quien apunta a los medios como culpables de iniciar una campaña en su contra de cara a las próximas elecciones a finales del mes de abril. En tiempos de campañas electorales todavía hay un peligro más elevado en los mensajes difundidos y en la gestión de los mismos, sobre todo en las redes sociales, y los efectos que pudiesen conllevar para los personajes públicos, como en ambos casos.

Este fenómeno ha crecido en relevancia por el aumento del empleo de las nuevas tecnologías, tan importantes y a la vez peligrosas si no se realiza un uso adecuado. Por ello, la difusión contínua de noticias falsas ha agravado el problema de la credibilidad de algunos medios de comunicación al recoger en muchas ocasiones este tipo de mensajes y otorgarles de este modo cobertura. No obstante, en los últimos años y en la actualidad se está empleando el llamado “fact checking” o verificación de datos, una herramienta de gran utilidad para desmontar datos erróneos, sobre todo en política, en los mensajes que envían los dirigentes hacia el público.

El principal problema que reside en las redes con las “fake news” es que se propagan con mayor rapidez que aquello que es verdad y/o realidad, como refrendan estudios científicos. Y ello constituye un problema importante en una sociedad que está derivando en una dependencia tecnológica tanto para bien como para mal.

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